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domingo, 9 de marzo de 2014

RESURRECCION DA OPORTUNIDAD A MUCHOS

http://www.jw.org/es/publicaciones/revistas/wp20131201/necesitamos-a-dios/

Hace dos mil años, en el Areópago, o colina de Marte, en Atenas, el apóstol Pablo les dijo a los intelectuales griegos lo siguiente sobre Dios: “Él mismo da a toda persona vida y aliento y todas las cosas”. Luego añadió: “Por él tenemos vida y nos movemos y existimos, aun como ciertos poetas de entre ustedes han dicho: ‘Porque también somos [hijos] de él’” (Hechos 17:25, 28).

Estas palabras de Pablo a los atenienses siguen siendo ciertas. El Creador nos suministra el aire que respiramos, el alimento que ingerimos y el agua que bebemos. Sin estas cosas buenas no podríamos vivir. Pero ¿por qué ha seguido ayudando a la humanidad si la mayoría ni siquiera piensa en él? Pablo responde: “Para que busquen a Dios, por si buscaban a tientas y verdaderamente lo hallaban, aunque, de hecho, no está muy lejos de cada uno de nosotros” (Hechos 17:27).

Hechos 17:29-31 sigue diciendo:
 
29 ”Visto, pues, que somos linaje de Dios, no debemos imaginarnos que el Ser Divino sea semejante a oro, o plata, o piedra, semejante a algo esculpido por el arte e ingenio del hombre. 30 Cierto, Dios ha pasado por alto los tiempos de tal ignorancia; sin embargo, ahora está diciéndole a la humanidad que todos en todas partes se arrepientan. 31 Porque ha fijado un día en que se propone juzgar la tierra habitada con justicia por un varón a quien ha nombrado, y ha proporcionado a todos los hombres una garantía con haberlo resucitado de entre los muertos”.

Tal como Cristo resucitó, muchos otros serán resucitados.

Pablo dijo en otra ocasión, según Hechos 24:15,

" y tengo esperanza en cuanto a Dios, esperanza que estos mismos también abrigan, de que va a haber resurrección así de justos como de injustos."

Así que mediante la resurrección, muchos que no oyeron el mensaje de Cristo serán beneficiados.

Ese ‘día fijado’ que se menciona en Hechos 17:31 en que Dios mediante Jesucristo ‘juzgará la tierra habitada con justicia’ será un tiempo en que se resucitará a los muertos. ¡Qué gozo será ver cómo se ejercerá el poder divino para vencer la muerte, en vista de que frecuentemente se ha cometido la peor injusticia cuando se ha dado muerte a algunos! Algunas personas, como Jesús mismo, han sido ejecutadas injustamente por autoridades gubernamentales o por ejércitos invasores. Otras han perdido la vida en sucesos imprevistos como tempestades, terremotos, fuegos accidentales y otras calamidades similares. (Eclesiastés 9:11.)

---Solución a las injusticias del pasado

¡Qué gozo será ver que se devuelve la vida a personas a quienes hemos amado! Así, muchas personas tendrán su primera oportunidad de ‘buscar a Dios y verdaderamente hallarlo’, y tendrán entonces la perspectiva de alcanzar la “vida eterna” que puede ser la recompensa de “las ovejas”. Algunos resucitados, así como los que sobrevivan al fin de este sistema injusto, han sido víctimas de aparentes injusticias como las deformidades congénitas, la ceguedad, la sordera o impedimentos del habla. ¿Deberían verse tales cosas en ‘una nueva tierra en que la justicia haya de morar’? Mediante Isaías, Jehová presentó varias profecías que tendrán un magnífico cumplimiento literal durante el venidero Día del Juicio. Note lo que podemos esperar:

“En aquel tiempo los ojos de los ciegos serán abiertos, y los oídos mismos de los sordos serán destapados. En aquel tiempo el cojo trepará justamente como lo hace el ciervo, y la lengua del mudo clamará con alegría”. (Isaías 35:5, 6.)

domingo, 17 de noviembre de 2013

¿VIDA ETERNA PARA LAS PERSONAS MALAS?

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http://www.jw.org/es/publicaciones/libros/Ense%C3%B1a/D%C3%B3nde-est%C3%A1n-los-muertos/

Según Jesús:

1) Hay una puerta ANGOSTA y POCOS pasan por ella.
2) Hay un camino ANGOSTO y POCOS transitan por él.

(Sermon de la montaña, Mateo capitulo 7)

RESURRECCIÓN:

¿Qué es la resurrección?

La palabra resurrección aparece más de cuarenta veces en las Escrituras Griegas Cristianas. Se traduce de un vocablo griego que significa literalmente “acción de ponerse de pie (levantarse) de nuevo”. La expresión correspondiente en hebreo quiere decir “reanimación de los muertos”. Ahora bien, cuando una persona muere, ¿qué es lo que se resucita? No puede ser el cuerpo, pues este se descompone y vuelve al polvo del suelo. Lo que se resucita no es el mismo cuerpo, sino la misma persona que murió. De modo que la resurrección implica la restauración de la personalidad del individuo: su modo de ser, sus vivencias y todos los detalles que lo caracterizan.

Jehová Dios tiene una memoria perfecta, y para él no es ningún problema recordar la personalidad que tenían quienes han muerto (Isaías 40:26). Como Fuente de la vida, Jehová puede resucitar fácilmente a la misma persona en un nuevo cuerpo recién creado (Salmo 36:9). Además, la Biblia dice que Dios tiene el “anhelo”, el deseo intenso, de resucitar a los muertos (Job 14:14, 15). ¡Cuánto nos alegra que Jehová no solo tenga el poder de devolverle la vida a una persona, sino que además quiera hacerlo!
Jesucristo también desempeña un papel clave en la resurrección de los muertos. Poco más de un año después de haber empezado su ministerio, dijo: “Así como el Padre levanta a los muertos y los vivifica, así el Hijo también vivifica a los que él quiere” (Juan 5:21). ¿Y no es cierto que la experiencia de Lázaro muestra que Jesucristo tiene tanto el poder como el deseo de resucitar a los muertos?

¿Qué puede decirse de la idea de que algo dentro de la persona sobrevive a la muerte? La enseñanza de la resurrección no es compatible con la idea de la inmortalidad del alma o del espíritu. Si algo dentro de nosotros sobreviviera a la muerte, ¿qué necesidad habría de una resurrección? Marta, la hermana de Lázaro, no creía que él iba a continuar existiendo en un mundo espiritual después de morir. Más bien, tenía fe en la resurrección. A la promesa de Jesús: “Tu hermano se levantará”, ella contestó: “Yo sé que se levantará en la resurrección en el último día” (Juan 11:23, 24). Por otra parte, cuando Lázaro resucitó, no contó ninguna experiencia del más allá. Él había estado muerto, y la Biblia dice que los difuntos “no tienen conciencia de nada en absoluto”. Además, agrega: “No hay trabajo ni formación de proyectos ni conocimiento ni sabiduría en el Seol [la sepultura colectiva de la humanidad], el lugar adonde vas” (Eclesiastés 9:5, 10).

De modo que la Biblia enseña que el único remedio para la muerte es la resurrección. Ahora bien, de la innumerable cantidad de personas que han muerto, ¿quiénes resucitarán y dónde vivirán?

¿Quiénes resucitarán?
Cristo dijo: “Viene la hora en que todos los que están en las tumbas conmemorativas oirán su voz [la de Jesús] y saldrán” (Juan 5:28, 29). Esta promesa señala que los que están en las tumbas conmemorativas —es decir, en la memoria de Jehová— serán resucitados. La pregunta que ahora surge es: ¿quiénes, de entre todos los muertos, están realmente en la memoria de Dios en espera de la resurrección?
En el capítulo 11 del libro bíblico de Hebreos se menciona por nombre a hombres y mujeres que sirvieron fielmente a Dios. Tanto ellos como los siervos leales de Dios que han fallecido en años recientes volverán a la vida. ¿Y las personas que no han vivido según los justos requisitos divinos, tal vez por falta de conocimiento? ¿Están ellas en la memoria de Dios también? Sí, muchas de ellas lo están, pues la Biblia promete: “Va a haber resurrección así de justos como de injustos” (Hechos 24:15).

Sin embargo, no todas las personas que han vivido a lo largo de la historia serán resucitadas. “Si voluntariosamente practicamos el pecado después de haber recibido el conocimiento exacto de la verdad —señala la Biblia—, no
 queda ya sacrificio alguno por los pecados, sino que hay cierta horrenda expectación de juicio.” (Hebreos 10:26, 27.) Algunas personas cometieron pecados para los que no hay perdón, por lo que no están en el Hades (la sepultura a la que va toda la humanidad), sino en el Gehena, un lugar que simboliza la destrucción eterna (Mateo 23:33). No obstante, hay que tener cuidado de no especular sobre si cierta persona será resucitada o no. Esa decisión solo le corresponde a Dios. Él sabe quién está en el Hades y quién está en el Gehena. Lo que a nosotros nos corresponde es vivir la vida en conformidad con la voluntad divina.
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La Biblia

◆ Sitio oficial de los Testigos de Jehová.(Gratuito)
http://www.jw.org

¿DONDE ESTAN LOS MUERTOS?
http://www.jw.org/es/publicaciones/libros/Ense%C3%B1a/D%C3%B3nde-est%C3%A1n-los-muertos/

sábado, 26 de enero de 2013

QUE SE SIENTE AL PERDER UN SER QUERIDO.

A todos nos duele perder a un ser querido.


Según la relación que se haya tenido, es la pérdida que se siente.


Se pasa por un período de dolor profundo, o duelo, por lo que no se estará receptiva a razonamientos largos y complicados, por más verídicos que sean.


Podemos escuchar el folleto gratuito: "Cuando muere un ser querido", que nos ayudará a comprender como y por que pasamos momentos como esos, y a entender la esperanza cristiana.

http://www.jw.org/download/?fileformat=MP3&output=html&pub=we&langwritten=S&option=TRGCHlZRQVNYVrXF&txtCMSLang=S


Para dar esperanza a otro cristiano, podemos recordar la ocasión en que Jesús resucitó a Lázaro de Betania.

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Los testigos de Jehová imitamos a los cristianos de Berea.

Analizamos cada enseñanza antes de aceptarla.

Hechos 17:11 dice de los Bereanos lo siguiente:

Reina Valera (1909)

"Y fueron estós más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras, si estas cosas eran así."

Aceptamos lo que la Biblia realmente enseña con referencia a Dios. Le oramos al Padre nuestro que está los cielos. Ese es Jehová.

El salmista, en Salmo 83:18 oró a Dios y le dijo:

"Y conozcan que tu nombre es JEHOVA; Tú solo Altísimo sobre toda la tierra."

Como es un Dios de amor, no es lógico pensar que atormenta a sus criaturas en un infierno de fuego por la eternidad, por malas que sean. (1 Juan 4:8)

Cuando alguien muere, DIOS NO SE LO LLEVÓ, como dicen algunos.
La muerte es un enemigo. Y el Diablo puede causarla.

Pablo nos dice en su epístola a los Hebreos, cap. 2 Vs.14 que Jesús va a:

"anular mediante la muerte el poder de aquel que tenía el poder de la muerte, es decir, el diablo;"
(Segun La Biblia Latinoamericana LBLA,Copyright The Lockman Foundation 1986, 1992)


"...para aniquilar mediante la muerte al Señor de la Muerte, es decir, al Diablo" (Biblia Católica de Jerusalén, DDB Bilbao 1975)

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Habra resurreccion de justos e injustos (Hechos 24:15)

La esperanza despues de morir es la que Jesús demostró en el caso de su amigo Lázaro.





El tratado gratuito "¿Qué esperanza hay para los seres queridos que han muerto?" nos dice:
 
"Murió Lázaro, un amigo de Jesús. Cuando Jesús llegó a su casa, hacía cuatro días que Lázaro había muerto. Aunque estaba muy apesadumbrada, su hermana Marta expresó su esperanza diciendo: “Yo sé que se levantará en la resurrección en el último día”. Pero Jesús fue a la tumba, ordenó que quitaran la piedra y clamó: “¡Lázaro, sal!”. ¡Y salió! (Juan 11:11-44.)

Piense en esto: ¿En qué condición se encontraba Lázaro durante los cuatro días que estuvo muerto? Lázaro no dijo nada de haber estado en un cielo de inmensa dicha o en un infierno de tormento, y de haberlo experimentado seguramente lo habría dicho. No, Lázaro estuvo completamente inconsciente en la muerte y hubiera continuado en esa condición hasta “la resurrección en el último día” si Jesús no lo hubiese devuelto a la vida entonces.

Es cierto que esos milagros de Jesús sólo tuvieron un beneficio temporal, ya que las personas a quienes resucitó volvieron a morir. Sin embargo, él probó hace 1.900 años que, con el poder de Dios, ¡los muertos verdaderamente pueden volver a vivir! De modo que mediante sus milagros Jesús demostró en pequeña escala lo que sucederá en la Tierra bajo el Reino de Dios.

Cuando muere un ser querido

Cuando el enemigo muerte ataca, aunque usted tenga la esperanza de la resurrección, puede experimentar un enorme pesar. Abrahán tenía fe en que su esposa volvería a vivir, sin embargo leemos que “Abrahán entró a plañir a Sara y a llorarla”. (Génesis 23:2.) ¿Y cómo reaccionó Jesús? Cuando Lázaro murió, él “gimió en el espíritu y se perturbó”, y poco después “cedió a las lágrimas”. (Juan 11:33, 35.) De modo que el llorar cuando muere un ser querido no es una señal de debilidad.

Sin embargo, si usted tiene confianza en la resurrección, su pesar podrá ser superado. La Biblia dice que no se apesadumbrará “como lo hacen también los demás que no tienen esperanza”. (1 Tesalonicenses 4:13.) Al contrario, usted se acercará a Dios en oración, y la Biblia le promete: “Él mismo te sustentará”. (Salmo 55:22.)


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La Biblia.

Sitio Oficial Gratuito.

Tratado gratuito "¿Qué esperanza hay para los seres queridos que han muerto?"
http://www.jw.org/es/publicaciones/libros/Qu%C3%A9-esperanza-hay-para-los-seres-queridos-que-han-muerto/1101987030

¿DONDE ESTAN LOS MUERTOS SEGUN LA BIBLIA? (LIBRO "ENSEÑA)
http://www.jw.org/es/publicaciones/libros/Ense%C3%B1a/D%C3%B3nde-est%C3%A1n-los-muertos/

¿QUE ES EL ESPÍRITU, SEGUN LA BIBLIA?
¿QUE ES EL ALMA, SEGUN LA BIBLIA?
http://www.jw.org/es/publicaciones/libros/Ense%C3%B1a/Alma-y-esp%C3%ADritu-qu%C3%A9-significan-realmente-estas-palabras/

¿Es Dios una trinidad?
http://www.jw.org/es/ense%C3%B1anzas-b%C3%ADblicas/preguntas/trinidad/

sábado, 24 de diciembre de 2011

TESTIGOS DE JEHOVÁ UNGIDOS QUE YA ESTÁN EN EL CIELO DÓNDE ESTÁN SUS CUERPOS

En su primera carta a los Corintios, Pablo plantea una pregunta sobre la primera resurrección: “¿Cómo han de ser levantados los muertos? Sí, ¿con qué clase de cuerpo vienen?”. Él mismo da la respuesta: “Lo que siembras no es vivificado a menos que primero muera [...]; pero Dios le da un cuerpo así como le ha agradado, [...] la gloria de los cuerpos celestes es de una clase, y la de los cuerpos terrestres es de una clase diferente” (1 Corintios 15:35-40).

Estas palabras indican que los cristianos ungidos con espíritu santo tienen que morir antes de recibir la recompensa celestial. Su cuerpo terrenal vuelve al polvo (Génesis 3:19). En el momento designado por Dios resucitan con un cuerpo apropiado para vivir en los cielos (1 Juan 3:2). Dios también les concede inmortalidad, una cualidad que no es innata en ellos, como si se les hubiera infundido una supuesta alma inmortal. “Esto que es mortal tiene que vestirse de inmortalidad”, explica Pablo. La inmortalidad es un don de Dios del que ‘se visten’ quienes reciben la primera resurrección (1 Corintios 15:50, 53; Génesis 2:7; 2 Corintios 5:1, 2, 8).

Solo 144.000 se benefician de la primera resurrección. Jehová comenzó a elegirlos en el Pentecostés del año 33, poco después de haber resucitado a Jesús. Todos ellos llevan “escritos en sus frentes el nombre de [Jesús] y el nombre de su Padre” (Revelación 14:1, 3). Por lo tanto, no son elegidos de entre distintas religiones. Todos son seguidores de Cristo y todos portan con orgullo el nombre del Padre, Jehová. Cuando resucitan, se les asigna una tarea en los cielos. La expectativa de servir a Dios de forma tan directa los llena de emoción.¿Ha empezado ya? ¿Cuándo se produce la primera resurrección? Hay pruebas sólidas de que ya ha empezado. Comparemos, por ejemplo, dos capítulos de Revelación. Empecemos por el 12, donde leemos que el recién entronizado Jesucristo, junto con sus santos ángeles, combate contra Satanás y sus demonios (Revelación 12:7-9). Como se ha señalado muchas veces en esta revista, dicha batalla comenzó en 1914. Observe, sin embargo, que no se dice que en esta guerra celestial esté con Cristo ninguno de sus seguidores ungidos. Vayamos ahora al capítulo 17. Allí leemos que, tras la destrucción de “Babilonia la Grande”, el Cordero vencerá a las naciones, y que “también, los llamados y escogidos y fieles que con él están lo harán” (Revelación 17:5, 14). Si “los llamados y escogidos y fieles” han de estar con Jesús cuando se derrote definitivamente al mundo de Satanás, tienen que haber resucitado antes. Por eso, es lógico concluir que los ungidos que mueren antes de Armagedón son resucitados en algún momento entre 1914 y Armagedón.

¿Podemos determinar con mayor precisión el comienzo de la primera resurrección? Hallamos una pista interesante en Revelación 7:9-15, donde se narra la visión del apóstol Juan de “una gran muchedumbre, que ningún hombre podía contar”. La identidad de esta gran muchedumbre le fue revelada al apóstol por uno de los veinticuatro ancianos, y estos ancianos representan a los 144.000 coherederos con Cristo ya en la gloria celestial (Lucas 22:28-30; Revelación 4:4). El propio Juan abrigaba la esperanza celestial, pero como todavía era un hombre en la Tierra cuando el anciano habló con él, en el contexto de la visión Juan debe representar a los ungidos que aún están en la Tierra y no han recibido la recompensa celestial.

¿Qué conclusión extraemos del hecho de que sea uno de los veinticuatro ancianos quien le revele a Juan la identidad de la gran muchedumbre? Que, según parece, los resucitados del grupo de los veinticuatro ancianos participan en transmitir verdades divinas hoy día. ¿Por qué es importante esto? Pues bien, a los siervos ungidos de Dios en la Tierra se les reveló quiénes son realmente los que forman la gran muchedumbre en el año 1935. Si se utilizó a uno de los veinticuatro ancianos para comunicar tan importante verdad, este tuvo que haber recibido la resurrección celestial a más tardar ese año. Lo anterior indicaría que la primera resurrección comenzó en algún momento entre 1914 y 1935. ¿Es posible precisar aún más? Llegados a este punto, convendría analizar lo que pudiera considerarse un paralelo bíblico. Jesucristo fue ungido como el futuro Rey del Reino de Dios en el otoño del año 29, y tres años y medio más tarde, en la primavera de 33, fue resucitado como un poderoso espíritu. ¿Pudiéramos deducir de esto que, puesto que Jesús fue entronizado en el otoño de 1914, la resurrección de sus fieles seguidores ungidos empezó tres años y medio después, es decir, en la primavera de 1918? Es una interesante posibilidad. Si bien no es demostrable directamente con la Biblia, está en armonía con otros textos que indican que la primera resurrección se inició poco después de que comenzara la presencia de Cristo. (1 Tesalonicenses 4:15-17)
 
YAHOO RESPUESTAS:
 
 
 

sábado, 15 de enero de 2011

RESUCITADOS, CON QUE CUERPO VUELVEN.

RESUCITADOS, CON QUE CUERPO VUELVEN.

La persona ha de tener un cuerpo, sea espiritual o terrestre, pues todas las personas, tanto celestiales como terrestres, poseen un cuerpo. Para que vuelva a ser una persona, el que ha muerto debe tener un cuerpo, sea físico o espiritual. La Biblia dice: “Si hay cuerpo físico, también lo hay espiritual”. (1Co 15:44.)

Pero, ¿vuelven a juntarse las células del cuerpo anterior en la resurrección? ¿Es acaso una reproducción exacta del cuerpo anterior, hecho precisamente tal como era cuando la persona murió? Las Escrituras responden de manera negativa cuando hablan de la resurrección de los hermanos ungidos de Cristo: “No obstante, alguien dirá: ‘¿Cómo han de ser levantados los muertos? Sí, ¿con qué clase de cuerpo vienen?’. ¡Persona irrazonable! Lo que siembras no es vivificado a menos que primero muera; y en cuanto a lo que siembras, no siembras el cuerpo que se desarrollará, sino un grano desnudo, sea de trigo o cualquiera de los demás; pero Dios le da un cuerpo así como le ha agradado, y a cada una de las semillas su propio cuerpo”. (1Co 15:35-38.)
Los que alcanzan la herencia celestial reciben un cuerpo espiritual, pues Dios se complace en que tengan cuerpos que correspondan al ámbito celestial. Pero ¿qué cuerpo reciben aquellos a quienes Jehová se deleita en dar una resurrección terrestre? No podría ser el mismo cuerpo, con exactamente los mismos átomos. Cuando una persona muere y es enterrada, el proceso de descomposición convierte el cuerpo en elementos químicos orgánicos que la vegetación absorbe. Cabe la posibilidad de que otras personas coman de esa vegetación, de modo que los elementos, los átomos de la persona muerta, pueden estar en otras muchas personas. Es obvio que cuando se produzca la resurrección, esos mismos átomos no podrán estar en la persona resucitada y en todas las demás al mismo tiempo.

El cuerpo resucitado tampoco tiene por qué ser una copia exacta del cuerpo al momento de la muerte. Si el cuerpo de una persona antes de morir estaba mutilado, ¿volverá de la misma manera? Sería irrazonable, porque pudiera darse el caso de que no estuviera ni siquiera en condición de oír y hacer “las cosas escritas en los rollos”. (Rev 20:12.) Digamos que una persona murió por haberse desangrado. ¿Volverá sin sangre? No, porque no podría vivir con un cuerpo humano sin sangre. (Le 17:11, 14.) Más bien, recibirá un cuerpo del agrado de Dios. Como la voluntad y el gusto de Dios es que la persona resucitada obedezca las “cosas escritas en los rollos”, deberá tener un cuerpo sano, que posea todas sus facultades. (Jesús resucitó a Lázaro con un cuerpo entero y sano, aunque ya había empezado a descomponerse; Jn 11:39.) De esta manera, toda persona podrá ser considerada, debida y justamente, responsable de sus hechos durante el período de juicio. Sin embargo, no será perfecto en el momento en que se le resucite, pues tendrá que ejercer fe en el sacrificio de rescate de Cristo y recibir los servicios sacerdotales de Cristo y su “sacerdocio real”. (1Pe 2:9; Rev 5:10; 20:6.)

El levantar a las personas de entre los muertos ciertamente es un asombroso milagro. Puesto que lo que los seres humanos son como personas parece estar inseparablemente ligado a sus cuerpos físicos, a muchas personas se les hace difícil entender cómo es posible la resurrección. En la mayoría de los casos, no queda nada del organismo físico de la persona muerta. El cadáver hasta puede haber sido quemado o quizás devorado por las aves, los peces o las bestias. Así es que, ¿cómo pueden las personas que son resucitadas verdaderamente ser las mismas que murieron?
La creación de Adán pone en claro que lo que lo hizo una persona fue lo que Dios hizo con él. Los elementos de los cuales Adán fue hecho no tenían personalidad. Sin embargo, cuando Jehová Dios le dio energía al cuerpo inanimado compuesto de los elementos del suelo, Adán llegó a ser una persona con una personalidad definida. La posesión del espíritu de vida que Dios puso en el cuerpo inanimado cuando le dio energía hizo de Adán un alma viviente.—Compare con Génesis 1:21, 24 concerniente a “alma.”
Lo que hace que los descendientes de Adán sean las personalidades que son no es la substancia que compone sus cuerpos sino la condición hereditaria que se transmite dentro de esa substancia... una herencia que consiste en las cualidades, rasgos y habilidades que distinguen de otras personas a los que los poseen. Lo que es más, aun durante la vida el cuerpo humano está cambiando constantemente. Las moléculas que forman el cuerpo de una persona hoy, no son las mismas que formaban su cuerpo hace unos siete años. No obstante, aunque sus substancias son diferentes en cuanto a moléculas, la persona todavía es la misma persona. ¿Por qué? Porque los órganos y rasgos corporales todavía están ahí a pesar del cambio gradual de las moléculas; hasta las impresiones digitales siguen siendo las mismas.
Claramente, entonces, la resurrección no depende de la conservación de las mismas moléculas. La persona resucitada puede ser, de hecho, hasta de una substancia diferente, como es el caso con los que resucitan a la vida como espíritus en los cielos. Tocante a la resurrección celestial, el apóstol Pablo escribió: “Lo que siembras no es vivificado a menos que primero muera; y en cuanto a lo que siembras, no siembras el cuerpo que se desarrollará, sino un grano desnudo, sea de trigo o cualquiera de los demás; pero Dios le da un cuerpo así como le ha agradado, y a cada una de las semillas su propio cuerpo. . . . Y hay cuerpos celestes, y cuerpos terrestres; mas la gloria de los cuerpos celestes es de una clase, y la de los cuerpos terrestres es de una clase diferente. . . . Así también es la resurrección de los muertos. Se siembra en corrupción, se levanta en incorrupción. Se siembra en deshonra, se levanta en gloria. Se siembra en debilidad, se levanta en poder. Se siembra cuerpo físico, se levanta cuerpo espiritual.” (1 Cor. 15:36-44) Sin embargo, para que las personas resucitadas sean las mismas personas, tienen que tener la indentidad personal de su vida anterior.
Esa cosa intangible —los rasgos y las cualidades que hacen a la materia organizada una persona distinta de otras— queda en manos de Dios, y él puede poner esa personalidad idéntica dentro del cuerpo que se le da al tiempo de la resurrección. Es por eso que la persona resucitada no es meramente una copia. Es la persona idéntica, que posee todo rasgo mental y emocional que la hizo lo que era antes de su muerte.
Esto explica por qué Jesús les dijo a sus discípulos: “No se hagan temerosos de los que matan el cuerpo mas no pueden matar el alma; sino, más bien, teman al que puede destruir tanto el alma como el cuerpo.” (Mat. 10:28) Es verdad que los hombres pueden quitar la vida, haciendo que el cuerpo quede inanimado. Pero no pueden quitar de una persona el derecho dado por Dios de ser un alma viviente. No pueden borrar a nadie de la provisión de Dios para ellos de ser despertados del sueño de la muerte. Solo Dios puede cancelar la oportunidad de una persona de vivir de nuevo como un alma. Cuando eso sucede, la persona está totalmente destruida. Aun si las mismas moléculas que componen el cuerpo de una persona se pudieran juntar, estas no tendrían ningún valor sin el derecho dado por Dios de volver a vivir. Solo Dios puede suministrar esa fuerza vital necesaria.
Por lo tanto, la resurrección de los muertos solo es posible porque Dios existe. Aunque la Biblia no suministra los detalles, provee suficiente información como para que uno tenga una base sólida para su fe en la resurrección. Uno puede beneficiarse personalmente de esta esperanza maravillosa tanto ahora como en el futuro.

ESPIRITU Y ALMA SEGUN LA BIBLIA

ESPIRITU Y ALMA SEGUN LA BIBLIA
¿QUÉ ES EL “ESPÍRITU”?

Veamos ahora cómo emplean las Escrituras el término “espíritu”. Algunas personas creen que se usa como equivalente de “alma”. Pero no es así. La Biblia deja claro que el “espíritu” y el “alma” son dos cosas distintas. ¿En qué se diferencian?

Los escritores bíblicos usaron el término hebreo rúaj y el griego pnéuma para referirse al “espíritu”. La propia Biblia aclara qué sentido tienen. Por ejemplo, Salmo 104:29 dirige este comentario a Jehová: “Si les quitas su espíritu [rúaj], expiran, y a su polvo vuelven”. Además, Santiago 2:26 declara que “el cuerpo sin espíritu [pnéuma] está muerto”. En estos versículos, está claro que la palabra “espíritu” se refiere a lo que infunde vida al cuerpo, pues sin él estaría muerto. Por esta razón, la palabra rúaj no solo se traduce en la Biblia “espíritu”, sino también “fuerza”, es decir, fuerza de vida. Así, Dios dijo lo siguiente sobre el Diluvio de Noé: “Voy a traer el diluvio de aguas sobre la tierra para arruinar de debajo de los cielos a toda carne en la cual está activa la fuerza [rúaj] de vida” (Génesis 6:17; 7:15, 22). Por consiguiente, el “espíritu” se refiere a una fuerza invisible, a la chispa de la vida que anima a todas las criaturas.

Eclesiastés 3:19-21 :
"Porque lo que sucede a los hijos de los hombres, y lo que sucede a las bestias, un mismo suceso es: como mueren los unos, así mueren los otros, y una misma respiración tienen todos; ni tiene más el hombre que la bestia; porque todo es vanidad. 20 Todo va a un mismo lugar; todo es hecho del polvo, y todo volverá al mismo polvo. 21 ¿Quién sabe que el ESPÍRITU DE LOS HIJOS DE LOS HOMBRES sube arriba, y que el ESPÍRITU DEL ANIMAL desciende abajo a la tierra?"

(Reina Valera 1960) Copyright © 1960 by American Bible Society

El alma no es lo mismo que el espíritu. El cuerpo necesita el espíritu para funcionar, de manera muy parecida a como un aparato de radio necesita la electricidad. Pensemos en un aparato de radio portátil. Cuando le ponemos pilas, la electricidad almacenada en ellas pone en marcha el aparato. Sin pilas, sencillamente no funciona. Y ese es también el caso de los aparatos de radio que se conectan a un enchufe. Pues bien, ocurre algo parecido con el espíritu: es la fuerza que imparte vida al cuerpo. Lo mismo que la electricidad, no tiene sentimientos ni puede pensar. En efecto, el espíritu es una fuerza impersonal. Sin embargo, cuando nuestros cuerpos dejan de tener este espíritu, o fuerza vital, ocurre como dijo el salmista: “Expiran, y a su polvo vuelven”.

Eclesiastés 12:7 dice que, al morir el hombre, “el polvo [del cuerpo] vuelve a la tierra justamente como sucedía que era, y el espíritu mismo vuelve al Dios verdadero que lo dio”. Cuando el espíritu, o fuerza vital, abandona el cuerpo, este muere y regresa a su origen: la tierra. De igual modo, la fuerza vital regresa a su origen: Dios (Job 34:14, 15; Salmo 36:9). Pero esto no quiere decir que la fuerza vital realmente viaje hasta el cielo. Más bien, significa que, cuando alguien muere, es Jehová quien decide si vivirá o no en el futuro. Por así decirlo, su vida queda en manos de Dios. El poder divino es lo único que puede devolver a alguien el espíritu, o fuerza vital, de modo que vuelva a vivir.

¡Cuánto nos tranquiliza saber que eso es lo que Dios hará con las personas que descansan en “las tumbas conmemorativas”! (Juan 5:28, 29.) Cuando llegue el momento de resucitarlas, Jehová les formará nuevos cuerpos y hará que vuelvan a la vida infundiéndoles espíritu, o fuerza vital. ¡Qué felicidad habrá!

Si desea aprender más sobre el uso de los términos “alma” y “espíritu” en la Biblia, encontrará información útil en el folleto ¿Qué nos sucede cuando morimos? y en las páginas 32 a 36 y 136 a 140 del libro Razonamiento a partir de las Escrituras. Ambas publicaciones están editadas por los testigos de Jehová.
Se pueden obtener y consultar gratuitamente.
EN YAHOO:

Fuente(s):

La Biblia


Libro gratuito

¿Qué enseña realmente la Biblia?


¿QUE ES EL ESPÍRITU, SEGUN LA BIBLIA?
¿QUE ES EL ALMA, SEGUN LA BIBLIA?


Como hemos visto, no es posible hablar con los muertos segun la Biblia.
Si leemos en Eclesiastes 9:5 y 9:10 , notamos que no estan conscientes de nada en lo absoluto

En 2a Corintios 11:14 dice que "Satanas mismo sigue transformandose en ángel de luz."

Los demonios eran angeles. Se han rebelado contra Dios y disfrutan en engañar a la humanidad de muchas maneras.

Una es fingir que los muertos estan "vivos".

Algunos que hoy son cristianos verdaderos estuvieron engañados en esas prácticas y hoy estan librados de ellas.

---¿Qué dice la Biblia, respecto a la condición de los muertos? Muestra que los "muertos vivientes" no existen. O se está vivo o se está muerto, pero nunca ambas cosas al mismo tiempo. La Palabra de Dios enseña que los difuntos ni oyen ni ven ni hablan ni piensan. No están en condiciones de vigilar a los vivos. La Biblia dice: "Los muertos [...] no tienen conciencia de nada en absoluto, [...] su amor y su odio y sus celos ya han perecido [...;] no hay trabajo ni formación de proyectos ni conocimiento ni sabiduría en el Seol [la sepultura], el lugar adonde vas". (Eclesiastés 9:5, 6, 10.) "[El hombre] vuelve a su suelo; en ese día de veras perecen sus pensamientos." (Salmo 146:4.)

---La vuelta al polvo

Si esta idea le parece difícil de aceptar, piense en lo que le sucedió al primer hombre, Adán. Jehová lo formó "del polvo del suelo". (Génesis 2:7.) Cuando Adán desobedeció el mandato de Jehová, se le sentenció a muerte. Dios le dijo: "[Volverás] al suelo, porque de él fuiste tomado. Porque polvo eres y a polvo volverás". (Génesis 3:19.)


Antes de que Jehová lo creara del polvo, Adán no existía. De modo que cuando 'volvió al suelo', retornó a un estado inerte, como el del polvo. No pasó al mundo de los espíritus ancestrales. No fue ni al cielo ni al infierno. Cuando murió, dejó de existir.


¿Les sucede lo mismo a otros seres humanos al morir? En efecto. La Biblia afirma: "Todos [tanto hombres como animales] van a un solo lugar. Del polvo han llegado a ser todos, y todos vuelven al polvo". (Eclesiastés 3:20.) Es cierto que la Biblia promete que Dios resucitará a los muertos en una Tierra paradisíaca, pero todavía no ha llegado el momento. (Juan 5:28, 29; Hechos 24:15.) Mientras tanto, no debemos temer a los muertos ni hacerles sacrificios, pues no pueden ni ayudarnos ni perjudicarnos.


Satanás y sus demonios quieren engañar a la gente respecto a la condición de los antecesores muertos, así que fomentan la mentira de que se sigue viviendo después de la muerte. Uno de los métodos que utilizan para ello es el de promover historias falsas. (1 Timoteo 4:1.) También se valen de visiones, sueños y médium espiritistas para hacer creer a las personas que se han comunicado con los muertos. Pero, en realidad, estas no se ponen en contacto con los difuntos, sino con demonios que se hacen pasar por ellos. De ahí que Jehová condene tajantemente a quienes consultan a los muertos, ya sea directamente, o indirectamente a través de diversos medios, como la adivinación.

La Ley de Dios nos dice en Deuteronomio 18:10-12
"10 No debería hallarse en ti nadie que haga pasar por el fuego a su hijo o a su hija, nadie que emplee adivinación, practicante de magia ni nadie que busque agüeros ni hechicero, 11 ni uno que ate a otros con maleficio ni nadie que consulte a un médium espiritista o a un pronosticador profesional de sucesos ni nadie que pregunte a los muertos. 12 Porque todo el que hace estas cosas es algo detestable a Jehová, y a causa de estas cosas detestables Jehová tu Dios va a expulsarlas de delante de ti. 13 Debes resultar exento de falta con Jehová tu Dios"

Un incidente puntual en que el apostata Rey Saul visita una medium espiritista, para pretender comunicarse con Samuel, que habia muerto, se entiende que tambien fue un engaño.

Y no mejoro la vida de Saul despues de eso.

lunes, 27 de septiembre de 2010

RESURRECCIÓN : LA MUERTE SÍ TIENE REMEDIO




Mosaico bizantino de San Apolinar el Nuevo,
Rávena (siglo VI).



Adaptado desde

UN HOMBRE llamado Lázaro y sus dos hermanas, Marta y María, viven en Betania, un pueblo situado a unos tres kilómetros de Jerusalén. Cierto día, Lázaro se enferma de gravedad, y sus hermanas, muy preocupadas, le mandan avisar a Jesús, que se encuentra lejos de allí. Dos días después de recibir la noticia, Jesús parte para ver a Lázaro. En el camino les dice a sus discípulos que va a despertar a su amigo del sueño. Al principio entienden mal lo que quiere decir, pero Jesús se lo aclara al asegurarles: “Lázaro ha muerto” (Juan 11:1-14).

Cuando Jesús llega a la tumba, manda que quiten la piedra que sella la entrada. Tras orar en voz alta, ordena: “¡Lázaro, sal!”. Y Lázaro sale. Así es: ha vuelto a la vida el hombre que había estado muerto cuatro días (Juan 11:38-44).

Este relato muestra que la muerte tiene un remedio seguro: la resurrección. Pero ¿realmente sucedió el milagro de la resurrección de Lázaro? La Biblia lo presenta como un hecho real. Lea el relato que se encuentra en Juan 11:1-44, y verá lo gráficos que son los detalles. ¿Diría usted que es imposible que haya sucedido algo así? Hacer tal afirmación pudiera darle motivo para dudar de la veracidad de todos los milagros registrados en la Palabra de Dios, incluso el de la resurrección del propio Jesucristo. Y “si Cristo no ha sido levantado —dice la Biblia—, la fe de ustedes es inútil” (1 Corintios 15:17). Como vemos, la resurrección es una enseñanza fundamental de las Santas Escrituras (Hebreos 6:1, 2). Ahora bien, ¿qué significa el término resurrección?

¿Qué es la resurrección?

La palabra resurrección aparece más de cuarenta veces en las Escrituras Griegas Cristianas. Se traduce de un vocablo griego que significa literalmente “acción de ponerse de pie (levantarse) de nuevo”. La expresión correspondiente en hebreo quiere decir “reanimación de los muertos”. Ahora bien, cuando una persona muere, ¿qué es lo que se resucita? No puede ser el cuerpo, pues este se descompone y vuelve al polvo del suelo. Lo que se resucita no es el mismo cuerpo, sino la misma persona que murió. De modo que la resurrección implica la restauración de la personalidad del individuo: su modo de ser, sus vivencias y todos los detalles que lo caracterizan.
Jehová Dios tiene una memoria perfecta, y para él no es ningún problema recordar la personalidad que tenían quienes han muerto (Isaías 40:26). Como Fuente de la vida, Jehová puede resucitar fácilmente a la misma persona en un nuevo cuerpo recién creado (Salmo 36:9). Además, la Biblia dice que Dios tiene el “anhelo”, el deseo intenso, de resucitar a los muertos (Job 14:14, 15). ¡Cuánto nos alegra que Jehová no solo tenga el poder de devolverle la vida a una persona, sino que además quiera hacerlo!
Jesucristo también desempeña un papel clave en la resurrección de los muertos. Poco más de un año después de haber empezado su ministerio, dijo: “Así como el Padre levanta a los muertos y los vivifica, así el Hijo también vivifica a los que él quiere” (Juan 5:21). ¿Y no es cierto que la experiencia de Lázaro muestra que Jesucristo tiene tanto el poder como el deseo de resucitar a los muertos?
¿Qué puede decirse de la idea de que algo dentro de la persona sobrevive a la muerte? La enseñanza de la resurrección no es compatible con la idea de la inmortalidad del alma o del espíritu. Si algo dentro de nosotros sobreviviera a la muerte, ¿qué necesidad habría de una resurrección? Marta, la hermana de Lázaro, no creía que él iba a continuar existiendo en un mundo espiritual después de morir. Más bien, tenía fe en la resurrección. A la promesa de Jesús: “Tu hermano se levantará”, ella contestó: “Yo sé que se levantará en la resurrección en el último día” (Juan 11:23, 24). Por otra parte, cuando Lázaro resucitó, no contó ninguna experiencia del más allá. Él había estado muerto, y la Biblia dice que los difuntos “no tienen conciencia de nada en absoluto”. Además, agrega: “No hay trabajo ni formación de proyectos ni conocimiento ni sabiduría en el Seol [la sepultura colectiva de la humanidad], el lugar adonde vas” (Eclesiastés 9:5, 10).
De modo que la Biblia enseña que el único remedio para la muerte es la resurrección. Ahora bien, de la innumerable cantidad de personas que han muerto, ¿quiénes resucitarán y dónde vivirán?

¿Quiénes resucitarán?

Cristo dijo: “Viene la hora en que todos los que están en las tumbas conmemorativas oirán su voz [la de Jesús] y saldrán” (Juan 5:28, 29). Esta promesa señala que los que están en las tumbas conmemorativas —es decir, en la memoria de Jehová— serán resucitados. La pregunta que ahora surge es: ¿quiénes, de entre todos los muertos, están realmente en la memoria de Dios en espera de la resurrección?

En el capítulo 11 del libro bíblico de Hebreos se menciona por nombre a hombres y mujeres que sirvieron fielmente a Dios. Tanto ellos como los siervos leales de Dios que han fallecido en años recientes volverán a la vida. ¿Y las personas que no han vivido según los justos requisitos divinos, tal vez por falta de conocimiento? ¿Están ellas en la memoria de Dios también? Sí, muchas de ellas lo están, pues la Biblia promete: “Va a haber resurrección así de justos como de injustos” (Hechos 24:15).

Sin embargo, no todas las personas que han vivido a lo largo de la historia serán resucitadas. “Si voluntariosamente practicamos el pecado después de haber recibido el conocimiento exacto de la verdad —señala la Biblia—, no queda ya sacrificio alguno por los pecados, sino que hay cierta horrenda expectación de juicio.” (Hebreos 10:26, 27.) Algunas personas cometieron pecados para los que no hay perdón, por lo que no están en el Hades (la sepultura a la que va toda la humanidad), sino en el Gehena, un lugar que simboliza la destrucción eterna (Mateo 23:33). No obstante, hay que tener cuidado de no especular sobre si cierta persona será resucitada o no. Esa decisión solo le corresponde a Dios. Él sabe quién está en el Hades y quién está en el Gehena. Lo que a nosotros nos corresponde es vivir la vida en conformidad con la voluntad divina.

¿Quiénes recibirán una resurrección celestial?



 La resurrección más extraordinaria fue la de Jesucristo, quien fue “muerto en la carne, pero hecho vivo en el espíritu” (1 Pedro 3:18). Nadie había recibido jamás una resurrección de esa clase. Jesús mismo dijo: “Ningún hombre ha ascendido al cielo sino el que descendió del cielo, el Hijo del hombre” (Juan 3:13). Sí, el Hijo del hombre fue el primero en ser resucitado como criatura espiritual (Hechos 26:23). Y habría otros que también serían resucitados para vivir en el cielo. Las Escrituras dicen: “Cada uno en su propia categoría: Cristo las primicias, después los que pertenecen al Cristo durante su presencia” (1 Corintios 15:23).

Un grupo reducido de personas —“los que pertenecen al Cristo”— resucitarán para vivir en el cielo con un propósito especial (Romanos 6:5). “Han de reinar sobre la tierra” con Cristo (Revelación [Apocalipsis] 5:9, 10). Además, la Biblia indica que serán sacerdotes, pues ayudarán a eliminar los efectos del pecado que la humanidad heredó del primer hombre, Adán (Romanos 5:12). Los que gobernarán con Cristo en calidad de reyes y sacerdotes ascienden a 144.000 (Revelación 14:1, 3). ¿Qué clase de cuerpo reciben cuando se les resucita? Un “cuerpo espiritual”, dicen las Escrituras, uno que les permite vivir en el cielo (1 Corintios 15:35, 38, 42-45).

¿Cuándo tiene lugar la resurrección celestial? “Durante [la] presencia [de Cristo]”, contesta la Biblia en 1 Corintios 15:23. Los acontecimientos mundiales que se han visto desde 1914 muestran claramente que tanto la presencia de Cristo como “la conclusión del sistema de cosas” comenzaron ese año (Mateo 24:3-7). Así que hay razones para concluir que la resurrección celestial de los cristianos fieles ya empezó, aunque, por supuesto, de un modo invisible a los seres humanos. Esto significa que los apóstoles y los primeros cristianos ya han resucitado y han recibido la vida celestial. ¿Y los cristianos de la actualidad a los que Dios les ha dado la firme esperanza de gobernar con Cristo en el cielo? Son levantados “en un abrir y cerrar de ojos”, es decir, al momento de morir (1 Corintios 15:52). A la resurrección de este reducido grupo de 144.000 personas se la llama “la resurrección más temprana” y “la primera resurrección”, pues precede a la de la inmensa cantidad de seres humanos que resucitarán para vivir en la Tierra (Filipenses 3:11; Revelación 20:6).

¿Quiénes resucitarán para vivir en la Tierra?


Las Escrituras indican que la gran mayoría de los muertos volverán a la vida aquí en la Tierra (Salmo 37:29; Mateo 6:10). Al describir su imponente visión de los resucitados, el apóstol Juan escribió: “El mar entregó los muertos que había en él, y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos, y fueron juzgados individualmente según sus hechos. Y la muerte y el Hades fueron arrojados al lago de fuego. Esto significa la muerte segunda: el lago de fuego” (Revelación 20:11-14). Los que se hallan en el Hades, o Seol —es decir, la sepultura colectiva de la humanidad—, están en la memoria de Dios, y todos ellos sin excepción serán resucitados (Salmo 16:10; Hechos 2:31). Cada uno será juzgado según los hechos o acciones que realice a partir de ese momento. ¿Qué les ocurrirá a la muerte y el Hades? Serán arrojados al “lago de fuego”, lo cual significa que la muerte que hemos heredado de Adán no se cobrará ninguna víctima más.

Piense en la feliz perspectiva que ofrece la promesa de la resurrección a los que han perdido a un ser querido. ¡Qué gozo debió sentir la viuda de Naín cuando Jesús resucitó a su único hijo! (Lucas 7:11-17.) Así se sintieron también los padres de la niña de 12 años a quien Jesús le devolvió la vida. La Biblia dice: “En seguida estuvieron fuera de sí con gran éxtasis” (Marcos 5:21-24, 35-42; Lucas 8:40-42, 49-56). ¿Puede imaginarse cuánto gozo nos dará recibir en el nuevo mundo de Dios a los seres queridos que nos arrebató la muerte?

¿Qué efecto puede tener en nosotros saber la verdad sobre la resurrección? “La mayoría de las personas temen la muerte y procuran no pensar en ella”, dice The World Book Encyclopedia. ¿Por qué? Porque para ellas, la muerte es un misterio, algo desconocido que les provoca temor. Conocer la verdad sobre el estado en que se encuentran los muertos y tener la esperanza de la resurrección puede darnos valor si nos llegáramos a encarar al “último enemigo, la muerte” (1 Corintios 15:26). Dicho conocimiento también nos ayuda a aguantar el dolor que sentimos cuando perdemos a un amigo íntimo o un familiar.

¿Cuándo comenzarán a ser resucitadas las personas para vivir en la Tierra? Actualmente, el planeta está lleno de violencia, contiendas, derramamiento de sangre y contaminación. Si los muertos volvieran a vivir en una Tierra en estas condiciones, su felicidad no duraría mucho. No obstante, el Creador ha prometido que pronto pondrá fin al mundo actual que está bajo el dominio de Satanás (Proverbios 2:21, 22; Daniel 2:44; 1 Juan 5:19). El propósito de Dios para nuestro planeta está a punto de cumplirse. Entonces, en el pacífico nuevo mundo de Dios, miles de millones de personas que ahora están dormidas en la muerte volverán a vivir.





Como Lázaro y el hijo de la Sulamita, la mayoría de los muertos resucitarán para vivir en la Tierra

miércoles, 11 de noviembre de 2009

BET-SARIM CASA EN SAN DIEGO, RESURRECCIÓN

LA CASA EN SAN DIEGO:

Se hizo una contribución directa con el propósito de que se construyera una casa en San Diego que el hermano Rutherford usara. No se construyó a expensas de la Sociedad Watch Tower o sea, no fue hecho con dinero de una organizacion religiosa que hubiera sido contribuido para otro propósito que ese específico.

Acerca de esta propiedad, el libro Salvación, de 1939, declaró: "En San Diego, California, . . . hay un pequeño terreno, en el cual, en el año de 1929, se edificó una casa que se conoce como Beth-Sarim."
(Anuario 1975 pag. 194, 195)

La Biblia habla de una resurrección y los Testigos lo siguen aceptando por fe igual a la que tuvo Jesucristo.

"El Dios de Abraham, Isaac y Jacob, no es Dios de muertos sino de vivos.", le dijo Jesús a los saduceos que no creian en una resurrección. Mateo 22:23-32

"Porque David no ascendió a los cielos", dijo Pedro segun la Biblia en Hechos 2:34.
Y "habrá una resurrección de justos y de injustos" segun Hechos 24:15.

"(Lázaro) resucitara en el dia postrero" le dijo Marta a Jesús en Juan 11:24.

A veces las fechas no se saben con exactitud. Pero hay que notar que adventistas, católicos, pentecostales y otros han anunciado fechas que finalmente no se cumplieron.
¿Falló la Biblia? No. Fallaron algunas expectativas de los humanos imperfectos.

Hasta en la Biblia hay registro de siervos verdaderos de Dios que tuvieron expectativas fallidas.


http://es.answers.yahoo.com/question/index?qid=20100113144508AAZHSBq
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En 1929, muchas personas en este mundo dividido por sus propios reinos se preparaban para matarse católico a católico y protestante a protestante en la 2da. guerra mundial. Otros cumplieron los mandamientos de Jesús, de guardar la espada y predicar las buenas nuevas del Reino de Dios para testimonio a las naciones. (Mateo 26:50-53; 28:19,20, Daniel 2:44)

Jesús enseñó en Juan 5:28, 29, que habría una resurrección futura. Lo demostró en el caso de su amigo Lázaro de Betania.

Leemos en Juan 11:38-44,

"38 Una vez más profundamente conmovido, Jesús fue al sepulcro, que era una cueva y tenía una piedra puesta encima. 39 Jesús dijo: «Quiten la piedra.» Marta, la hermana del que había muerto, le dijo: «Señor, ya huele mal, pues ha estado allí cuatro días.» 40 Jesús le dijo: «¿No te he dicho que, si crees, verás la gloria de Dios?» 41 Entonces quitaron la piedra. Y Jesús, levantando los ojos a lo alto, dijo: «Padre, te doy gracias por haberme escuchado. 42 Yo sabía que siempre me escuchas; pero lo dije por causa de la multitud que está alrededor, para que crean que tú me has enviado.» 43 Y habiendo dicho esto, clamó a gran voz: «¡Lázaro, ven fuera!» 44 Y el que había muerto salió, con las manos y los pies envueltos en vendas, y el rostro envuelto en un sudario. Entonces Jesús les dijo: «Quítenle las vendas, y déjenlo ir.»"

Reina Valera Contemporánea (RVC)
Copyright © 2009, 2011 Sociedades Bíblicas Unidas
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"Beth Sarim (en hebreo Casa de Príncipes) era una casona de estilo español, con piscina y balcón, construida en el año 1929, ...en San Diego, California). Fue residencia por 13 años de Joseph Franklin Rutherford, segundo presidente de la Sociedad Watch Tower" (entidad legal que representa a los testigos de Jehová)

La propiedad estuvo a nombre de J. F. Rutherford. Curiosamente, la escritura de propiedad fue hecha también a nombre de Abraham, Isaac, Jacob y otros príncipes mencionados en el Antiguo Testamento. El libro de los testigos de Jehová "Proclamadores del Reino" dice:

"el libro “Salvación”, publicado en 1939, explica:... el propósito de adquirir esa propiedad y edificar esa casa fue el de que hubiera una prueba tangible de que en efecto hay en la tierra quienes firmemente creen en Dios y en Cristo Jesús y en su reino, [y que] también [creen] que los fieles de la antigüedad pronto serán resucitados por el Señor, estarán en la tierra, y tomarán a su cargo los asuntos visibles de ella...

En aquel tiempo se creía que hombres fieles de la antigüedad, como Abrahán, José y David, serían resucitados antes del fin de este sistema de cosas y serían “príncipes en toda la tierra”, en cumplimiento de Salmo 45:16. En 1950 se ajustó este punto de vista, cuando estudios más profundos de las Escrituras indicaron que aquellos antepasados terrestres de Jesucristo serán resucitados después del Armagedón.”(1)

Joseph Rutherford usó esta casa al principio solo como residencia de invierno, desde 1929 hasta 1941. El anuario de los Testigos de Jehová para 1975 aclara: "Rutherford tuvo un caso grave de pulmonía después de haber sido soltado del aprisionamiento durante 1918-1919...solo tenía un pulmón bueno. Se le hacía casi imposible permanecer durante el invierno en Brooklyn, Nueva York, y todavía cumplir con sus deberes de presidente de la Sociedad. En los años veinte fue a San Diego bajo tratamiento médico. El clima allí era excepcionalmente bueno y el médico lo instó a pasar el mayor tiempo posible en San Diego. Eso fue lo que Rutherford hizo al fin. Con el tiempo, se hizo una contribución directa con el propósito de que se construyera una casa en San Diego que el hermano Rutherford usara. No se construyó a expensas de la Sociedad Watch Tower".(2) El costo de la casa fue evaluado en $25.000 USD en 1930.(3) que fue una donación particular de un benefactor privado. Desde 1941 Rutherford se trasladó definitivamente para ser atendido por un cáncer de colon muy avanzado, hasta su muerte el jueves 8 de enero de 1942.(1)

¿De donde salio el dinero y cuanto costó?

Se publicó en el 02 de mayo 1937 en la revista "The Golden Age" (ahora "Despertad") copia de una carta del Secretario-Tesorero de la Sociedad Watch Tower, Van Amburgh, diciendo:

"Ni un centavo de los fondos de la Watch Tower Bible and Tract Society entró en la construcción de la casa en San Diego, donde el Juez Rutherford hace su trabajo de invierno. Fue el regalo de amigos. Yo no sabía de la existencia de la casa hasta que leí de ella en The Golden Age. Ni un centavo de los fondos de la Watch Tower Bible and Tract Society entró en uno de los coches [..] utilizados por Rutherford en San Diego y Brooklyn. Eran el regalo de amigos'".(6) Aun siendo una donación particular a su persona Rutherford pasó la propiedad a nombre de la Watch Tower para que fuera usada tras su muerte como se estimase necesario."

De Wikipedia:

http://es.wikipedia.org/wiki/Beth_Sarim

Fuente(s):

La Biblia, Salmo 45:16

http://jw.org


Referencias:

(1) "Los testigos de Jehová, Proclamadores del reino de Dios" Cap. 7 pág. 76 ¡Anuncien al Rey y el Reino! (1919 - 1941). WatchTower, Bible & Tract Society

(2),(7), Anuario de los testigos de Jehová, 1975, pág. 194, "Estados Unidos de América (Parte 3)".

(3) Revista "The Golden Age", 19 marzo 1930 p. 406

(6) "Why Salter Lost His Job". Revista "The Golden Age", 1934. Watchtower Bible & Tract Society. Pág. 499.

P.S.:Recordemos la transfiguración. Fue una visión tan real para Pedro, que se sintió impulsado a fabricar un tabernáculo , tienda o enramada para alojar a Moisés y a Elías.

Pedro no se avergonzó para nada por su confusión, ni Jesús lo criticó por eso.
(Mateo 17:4)

sábado, 26 de septiembre de 2009

Es verdad que cuando alguien muere, ¿"Dios se lo llevó"?

Comparemos algunos pasajes bíblicos


--"DIOS SE LO LLEVÓ" Eso dicen algunos religiosos cuando alguien muere. Eso NO ES CIERTO según la Biblia.


San Pablo nos dice en su epístola a los Hebreos, cap. 2 Vs.14 que Jesús va a..."anular mediante la muerte el poder de aquel que tenía el poder de la muerte, es decir, el diablo;"
(Segun La Biblia Latinoamericana LBLA,Copyright The Lockman Foundation 1986, 1992)


"...para aniquilar mediante la muerte al Señor de la Muerte, es decir, al Diablo" (Biblia Católica de Jerusalén, DDB Bilbao 1975)


"...redujera a nada al que tiene el medio para causar la muerte, es decir, al Diablo;"(Traduccion del Nuevo Mundo), Hebreos 2:14.


Como vemos aqui, la Traducción del Nuevo Mundo transmite el mismo sentido, no lo ha cambiado.

lunes, 21 de septiembre de 2009

RESURRECCIÓN DE JESÚS

En el sitio oficial encontré esto:


‘¡ES UN HECHO QUE EL SEÑOR HA SIDO LEVANTADO!’

Imagine la angustia de los discípulos de Jesús cuando se dio muerte a su Señor. Su esperanza parecía tan muerta como el cuerpo que José de Arimatea colocó en la tumba, y muertas yacían también las expectativas de que Cristo liberara a los judíos del yugo romano.
Si tal suceso hubiera supuesto el final de todo, aquellos discípulos probablemente habrían desaparecido, como ocurrió con los partidarios de muchos supuestos Mesías. Pero Jesús estaba vivo. Según las Escrituras, poco después de morir se apareció varias veces a sus seguidores, por lo que algunos de ellos se sintieron impulsados a exclamar: “¡Es un hecho que el Señor ha sido levantado[!]” (Lucas 24:34).

Los cristianos tenían que defender su fe en que Jesús era el Mesías, y al hacerlo, señalaban como prueba especialmente sólida a su resurrección de entre los muertos. De hecho, “con gran poder los apóstoles continuaron dando el testimonio acerca de la resurrección del Señor Jesús” (Hechos 4:33).

Si alguien hubiera demostrado que aquella resurrección era un fraude, quizá con la confesión de algún discípulo o mostrando que el cuerpo de Jesús seguía en la tumba, el cristianismo habría fracasado en sus comienzos. Pero no fue así. Al saber que Cristo estaba vivo, sus seguidores proclamaron su resurrección por doquier, y multitudes se hicieron creyentes en el Cristo resucitado.

¿Por qué podemos creer nosotros también en la resurrección de Jesús? ¿Qué pruebas hay de que fue un acontecimiento real?

¿Por qué examinar las pruebas?

Los cuatro Evangelios relatan la resurrección de Jesús (Mateo 28:1-10; Marcos 16:1-8; Lucas 24:1-12; Juan 20:1-29).* Asimismo, otras porciones de las Escrituras Griegas Cristianas hablan con seguridad de tal evento.

No es extraño que los seguidores de Jesús proclamaran su resurrección. Si en realidad Dios lo levantó de la muerte, es la noticia más asombrosa que el mundo haya oído jamás, pues significa que Dios existe y, además, que Jesús está vivo ahora mismo.

¿Qué importancia tiene para nosotros este asunto? Pues bien, Jesús oró: “Esto significa vida eterna, el que estén adquiriendo conocimiento de ti, el único Dios verdadero, y de aquel a quien tú enviaste, Jesucristo” (Juan 17:3). En efecto, podemos adquirir un conocimiento vivificador: el de Jesús y su Padre. Si lo aplicamos, aun en el caso de que muriéramos, podremos volver a la existencia, como Jesús (Juan 5:28, 29). Contamos con la esperanza de la vida eterna en una Tierra paradisíaca bajo el Reino celestial de Dios en manos de su Hijo glorificado, Jesucristo, el Rey de reyes (Isaías 9:6, 7; Lucas 23:43, Revelación [Apocalipsis] 17:14).

Por ello, la cuestión de si Jesús fue en realidad levantado de entre los muertos es crucial. Influye en nuestra vida actual y en lo que nos deparará el futuro. Es por ello que lo invitamos a examinar cuatro líneas argumentales que demuestran que Jesús murió y fue resucitado.

Jesús murió en el madero

Algunos escépticos afirman que aunque a Jesús lo colgaron en un madero, en realidad no murió en él. Sostienen que solo estaba al umbral de la muerte y que el frescor de la tumba lo revivió. Sin embargo, según demuestran todas las fuentes, lo que se dejó en la tumba fue el cuerpo sin vida de Jesús.

La ejecución fue pública, de modo que hubo testigos de que murió en el madero. Certificó el fallecimiento el centurión que estaba al mando, un profesional a quien le competía dicha tarea. Además, el gobernador romano Poncio Pilato no permitió a José de Arimatea llevarse el cuerpo de Jesús para enterrarlo hasta que le confirmaron la defunción (Marcos 15:39-46).

Hallaron la tumba vacía

El sepulcro vacío ofreció a los discípulos la primera prueba de la resurrección de Jesús, una prueba todavía no refutada. Enterraron a Jesús cerca del lugar de la ejecución, en una tumba nueva fácil de encontrar (Juan 19:41, 42). Todos los relatos de los Evangelios concuerdan en que cuando los amigos de Jesús llegaron a la tumba la segunda mañana después de su muerte, el cuerpo había desaparecido (Mateo 28:1-7; Marcos 16:1-7; Lucas 24:1-3; Juan 20:1-10).

La tumba vacía los dejó tan atónitos como a los enemigos de Jesús. Los opositores de este llevaban mucho tiempo procurando verlo muerto y enterrado. Una vez cumplido su objetivo, tomaron la precaución de apostar guardias y sellar la tumba. No obstante, a la mañana del primer día de la semana la hallaron vacía.

¿Se llevaron el cuerpo los amigos de Jesús? No es probable que lo hicieran, ya que los Evangelios los muestran profundamente angustiados tras la ejecución. Además, es poco probable que los discípulos se arriesgaran a sufrir persecución y a perder la vida por algo que sabían que era un fraude.

¿Quién vació el sepulcro? Los enemigos de Jesús habrían sido los últimos en hacerlo. Y aun en ese caso, sin duda habrían presentado el cuerpo más tarde para refutar la afirmación de los discípulos de que Cristo había resucitado y estaba vivo. Sin embargo, nada de eso sucedió, pues era Dios mismo quien había intervenido.

Semanas después, aquellos adversarios no rebatieron con alguna prueba aplastante el testimonio de Pedro: “Varones de Israel, oigan estas palabras: A Jesús el Nazareno, varón públicamente mostrado por Dios a ustedes mediante obras poderosas y portentos presagiosos y señales que Dios hizo mediante él en medio de ustedes, así como ustedes mismos lo saben, a este hombre, como uno entregado por el consejo determinado y presciencia de Dios, ustedes lo fijaron en un madero por mano de desaforados, y lo eliminaron. Pero Dios lo resucitó desatando los dolores de la muerte, porque no era posible que él continuara retenido por ella. Porque David dice tocante a él: ‘Tenía a Jehová constantemente ante mis ojos [...]. Además, hasta mi carne residirá en esperanza; porque no dejarás mi alma en el Hades, ni permitirás que el que te es leal vea corrupción[’]” (Hechos 2:22-27).

Muchas personas vieron a Jesús resucitado

El evangelista Lucas declaró en el libro de Hechos: “A [los apóstoles] también [Jesús] se les mostró vivo por muchas pruebas positivas después de haber sufrido, pues fue visto por ellos por espacio de cuarenta días, y dijo las cosas acerca del reino de Dios” (Hechos 1:2, 3). Varios discípulos vieron al resucitado Jesús en diferentes ocasiones: en un jardín, en un camino, durante una comida y junto al mar de Tiberíades (Mateo 28:8-10; Lucas 24:13-43; Juan 21:1-23).

Los críticos cuestionan la veracidad de esas apariciones, bien alegando que los escritores se inventaron los relatos, o bien señalando aparentes discrepancias. Sin embargo, las pequeñas diferencias entre los Evangelios en realidad demuestran que los autores no estaban confabulados. Nuestro conocimiento de Jesús se amplía cuando un escritor aporta detalles que complementan a otras crónicas de ciertos episodios de su vida terrestre.

¿Fueron alucinaciones las apariciones de Jesús tras su resurrección? Ese argumento es poco convincente, pues numerosas personas lo vieron. Entre ellas había pescadores, mujeres, un funcionario e incluso el escéptico apóstol Tomás, quien no lo creyó hasta que tuvo ante sus ojos la prueba irrefutable de que había sido levantado a la vida (Juan 20:24-29). Hubo varias ocasiones en que los discípulos de Jesús no lo reconocieron de inmediato. En una oportunidad lo contemplaron más de quinientas personas, la mayoría de las cuales seguían vivas cuando el apóstol Pablo se refirió a ese incidente en defensa de la resurrección (1 Corintios 15:6).

Jesús influye en la gente.

---Millones de personas hallan la felicidad verdadera haciéndose seguidoras de Jesucristo

---La resurrección de Jesús es mucho más que un objeto de curiosidad o de debate. El hecho de que Cristo está vivo ha influido positivamente en personas de todo lugar. Desde el siglo I, un sinfín de ellas han pasado de sentir indiferencia o total hostilidad hacia el cristianismo, a tener la absoluta certeza de que es la religión verdadera. ¿Qué las ha hecho cambiar? Estudiar las Escrituras las ha convencido de que Dios resucitó a Jesús para vivir en los cielos, convertido en un glorioso ser espiritual (Filipenses 2:8-11). Han demostrado que tienen fe en Cristo y en su sacrificio de rescate, la provisión de Jehová para la salvación (Romanos 5:8). Asimismo han hallado verdadera felicidad al cumplir la voluntad divina y regirse por las enseñanzas de Jesús.

Piense en lo que suponía ser cristiano en el siglo I. Desde luego, no implicaba mayor prestigio, poder ni riqueza. Todo lo contrario: muchos de los primeros cristianos “aceptaron gozosamente el saqueo de sus bienes” por causa de su fe (Hebreos 10:34). Exigía llevar una vida de sacrificio que con frecuencia terminaba en el martirio debido a la persecución.

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Antes de abrazar el cristianismo, algunos seguidores de Jesús tenían buenas perspectivas de alcanzar renombre y riqueza. Saulo de Tarso estudió bajo la tutela del reconocido maestro de la Ley Gamaliel, y comenzaba a destacarse a los ojos de los judíos (Hechos 9:1, 2; 22:3; Gálatas 1:14). Sin embargo, Saulo llegó a ser el apóstol Pablo. Como tantos otros, volvió la espalda al prestigio y al poder que el mundo ofrecía. ¿Por qué? Para difundir un mensaje de auténtica esperanza, basado en las promesas divinas y en el hecho de que Jesucristo había resucitado (Colosenses 1:28). Todos ellos estuvieron dispuestos a sufrir por una causa que sabían que estaba cimentada en la verdad.

Lo mismo ocurre hoy con millones de personas, a las que podrá hallar en las congregaciones de los testigos de Jehová de todo el mundo. Desean invitarlo cordialmente ...Se alegrarán de contar con su presencia en ...todas las reuniones que a fin de estudiar la Biblia se llevan a cabo en los Salones del Reino.

¿Por qué no aprender más, no solo de la muerte y resurrección de Jesús, sino también de su vida y enseñanzas? Él nos tiende la mano (Mateo 11:28-30). Adquiera sin demora un conocimiento exacto de Jehová Dios y de Jesucristo. Hacerlo puede significar vida eterna al amparo del Reino de Dios en manos de Su querido Hijo.

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"SE SOMETE A JUICIO LA RESURRECCIÓN DE JESÚS"



“Les digo con franqueza que aunque tenemos la absoluta certeza de que Jesús existió [...], no podemos decir con la misma seguridad que Dios lo levantara de entre los muertos.” Esa fue la declaración del cabeza de la Iglesia Anglicana, el arzobispo de Canterbury.

EL APÓSTOL cristiano Pablo no abrigaba tales dudas. En el capítulo 15 de su primera carta inspirada a los cristianos de Corinto escribió: “Porque les transmití, entre las primeras cosas, lo que yo también recibí: que Cristo murió por nuestros pecados según las Escrituras; y que fue enterrado, sí, que ha sido levantado al tercer día según las Escrituras” (1 Corintios 15:3, 4).

La fe en la resurrección de Jesucristo fue lo que impulsó a sus discípulos a predicar el evangelio por todo el mundo grecorromano, “en toda la creación que está bajo el cielo” (Colosenses 1:23). En realidad, dicho milagro constituye el fundamento del cristianismo.

Sin embargo, desde el mismo principio, tal resurrección fue recibida con dudas e incredulidad. Los judíos en general consideraban blasfema la afirmación de los seguidores de Jesús de que aquel hombre fijado en un madero era el Mesías. Y para la mayoría de los griegos instruidos, quienes creían en la inmortalidad del alma, la sola idea de la resurrección resultaba repulsiva (Hechos 17:32-34).

Escépticos de la actualidad

En los últimos años, algunos eruditos que dicen ser cristianos han editado libros y artículos en los que rechazan la resurrección de Jesús por considerarla una leyenda, y se han enfrascado en un intenso debate sobre el tema. Diferentes comentaristas que investigan al “Jesús histórico” arguyen que los relatos evangélicos de la tumba vacía y las apariciones posteriores a la resurrección de Cristo son pura ficción, y que se inventaron mucho después de su muerte para respaldar las afirmaciones que le atribuyen poder celestial.

Veamos, por ejemplo, la opinión del especialista germano Gerd Lüdemann, profesor del Nuevo Testamento y autor del libro What Really Happened to Jesus —A Historical Approach to the Resurrection (Qué ocurrió en realidad con Jesús. Enfoque histórico de la resurrección). Él alega que la resurrección de Jesús es una “fórmula vacía” que deben descartar cuantos comparten una “visión científica del mundo”.

El profesor Lüdemann sostiene que cuando Pedro vio a Cristo resucitado, en realidad contempló una visión, producto del abrumador sentimiento de pesar y culpa por haberlo negado. Afirma asimismo que la aparición de Jesús a más de quinientos creyentes de una vez fue un caso de “éxtasis colectivo” (1 Corintios 15:5, 6). En resumen, muchos expertos reducen las crónicas bíblicas de la resurrección de Jesús a una sucesión de experiencias subjetivas que produjo en los discípulos una renovada sensación de confianza espiritual y de euforia misional.

Claro está, a pocas personas les importan las controversias académicas. Sin embargo, analizar la resurrección de Jesús debería interesarnos a todos. ¿Por qué? Porque si él no volvió a la vida, el cristianismo descansa sobre un fundamento falso; pero si, por otra parte, la resurrección es realmente un hecho histórico, la fe cristiana se basa en la verdad. En este último caso, no solo se confirmaría lo que se dijo sobre Cristo, sino también sus promesas. Además, si hay resurrección, la muerte no es el gran vencedor, sino un enemigo al que se puede derrotar (1 Corintios 15:55).

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La Biblia

Publicado en La Atalaya del 15 de marzo de 2001
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Disponible en línea en:
http://wol.jw.org/es/wol/d/r4/lp-s/2001201

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TEOLOGO JUDIO PINCHAS LAPIDE CREE QUE JESUS RESUCITO.
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