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domingo, 2 de febrero de 2014

MITOS Y REALIDADES DE LA EVOLUCION Y DARWIN

Mitos y realidades de la evolución

“La evolución es una realidad tan innegable como el calor del Sol”, asevera el destacado biólogo evolucionista Richard Dawkins.16 Que el Sol es caliente, es demostrable tanto por observación directa como por experimentos. Pero ¿es posible probar de forma incontestable la validez de la teoría de la evolución basándose en la observación y la experiencia?

Antes de responder a esta pregunta, cabe aclarar algo. Los científicos han notado que los seres vivos pueden experimentar cambios menores a lo largo de generaciones. Por ejemplo, mediante el cruzamiento selectivo, los criadores de perros obtienen individuos con patas más cortas o pelo más largo que sus antecesores.* Algunos científicos engloban estos leves cambios bajo el nombre de microevolución.

Los evolucionistas afirman que la acumulación gradual de pequeños cambios en el lapso de miles de millones de años provocó los grandes cambios necesarios para que los peces se convirtieran en anfibios y los simios en hombres. Este hipotético proceso recibe el nombre de macroevolución.

Charles Darwin enseñó, por ejemplo, que las pequeñas variaciones observadas en la naturaleza indican que cambios mucho mayores —que nadie ha presenciado— también son posibles.17 Según él, ciertas formas de vida primigenia, supuestamente simples, sufrieron una serie de “modificaciones ligerísimas” a lo largo de vastos períodos de tiempo hasta originar los millones de formas vivas que hay en la Tierra.18

Muchos consideran lógico este postulado. Razonan que si en una especie pueden ocurrir variaciones menores, ¿por qué no podría la evolución producir modificaciones mayores a lo largo de extensos períodos de tiempo?* Pero la realidad es que la teoría evolucionista descansa sobre tres mitos. Veamos.

Mito 1. Las mutaciones proveen la materia prima para la creación de nuevas especies. La teoría de la macroevolución gira en torno a la idea de que las mutaciones —cambios aleatorios en el código genético de plantas y animales— pueden originar no solo nuevas especies, sino familias completamente nuevas.19

Realidad. Muchos de los caracteres de las plantas y los animales vienen determinados por las instrucciones del código genético, los planos contenidos en el núcleo de cada célula.* Aunque se ha descubierto que las mutaciones pueden producir alteraciones en los descendientes de los seres vivos, ¿generan de verdad especies enteramente nuevas? ¿Qué ha revelado un siglo de investigaciones en el campo de la genética?

A finales de la década de 1930, la comunidad científica abrazó efusivamente una novedosa idea. Si la selección natural —el proceso por el que las criaturas mejor adaptadas al medio sobreviven y se propagan— podía producir nuevas especies vegetales a partir de mutaciones aleatorias, como se pensaba, seguro que el hombre sería capaz de hacer lo mismo, y de un modo más efectivo, mediante la selección artificial de las mutaciones. “Se desató la euforia entre los biólogos en general y entre los genetistas y criadores en particular”, dice Wolf-Ekkehard Lönnig, científico del Instituto Max Planck para la Investigación de la Reproducción Vegetal en Alemania.* ¿Por qué tanta euforia? Lönnig, quien lleva unos treinta años estudiando las mutaciones genéticas en vegetales, explica: “Los investigadores pensaron que había llegado la hora de revolucionar el método tradicional de crianza de plantas y animales. Creyeron que provocando mutaciones y seleccionando las que fueran beneficiosas obtendrían nuevas y mejores variedades”.20 Algunos hasta esperaban ver surgir especies completamente nuevas.

Gracias a generosos aportes, científicos de Estados Unidos, Asia y Europa pusieron en marcha programas de investigación en los que emplearon métodos que prometían acelerar el proceso evolutivo. ¿Qué resultados arrojaron más de cuatro decenios de intensa labor? “Pese a todo el dinero invertido —afirma el investigador Peter von Sengbusch—, los intentos de conseguir variedades de mayor rendimiento mediante radiación [para inducir mutaciones] fracasaron ostensiblemente.”21 Y Lönnig señala: “Para los años ochenta, las esperanzas y la euforia de los científicos habían terminado en un fracaso mundial. La selección por mutación como una rama autónoma de investigación fue abandonada por los países occidentales. Casi todos los mutantes [...] morían o eran más débiles que las variedades silvestres”.*

Las investigaciones de cien años sobre las mutaciones en general y de setenta años sobre la selección por mutación en particular bastan para que los científicos determinen si es posible que las mutaciones generen nuevas especies. Después de examinar las pruebas, Lönnig concluyó: “Las mutaciones no pueden transformar una especie original [vegetal o animal] en otra totalmente nueva. Esta conclusión armoniza con los resultados de todos los experimentos y estudios sobre mutaciones realizados en el siglo 20, así como con las leyes de la probabilidad”.

Por tanto, ¿pueden las mutaciones convertir una especie determinada en una completamente distinta? Las pruebas demuestran que no. Los estudios de Lönnig lo llevaron a concluir que “las especies debidamente definidas tienen límites claros que las mutaciones accidentales no pueden eliminar ni traspasar”.22

Lo anterior tiene muchas implicaciones. Si científicos consumados son incapaces de producir nuevas especies induciendo mutaciones y preservando las que sean útiles, ¿qué probabilidades hay de que un proceso carente de inteligencia lo haga mejor? Si las investigaciones demuestran que las mutaciones no pueden transformar una especie original en otra totalmente diferente, ¿cómo, entonces, podría tener lugar la macroevolución?
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Muchos biólogos y otros científicos creen que el ADN y sus instrucciones codificadas son el resultado de procesos aleatorios, no dirigidos, que tuvieron lugar a lo largo de millones de años. Dicen que no hay prueba de diseño ni en la estructura de esta molécula ni en la información que contiene y transmite ni en su funcionamiento.(17b)

¿Qué dice la Biblia? La Biblia indica que la formación de las partes del cuerpo, así como la secuencia en que aparecen, entraña la existencia de un libro simbólico cuyo autor es Dios. Notemos la siguiente descripción inspirada que hizo el rey David: “Tus ojos [los de Dios] vieron hasta mi embrión, y en tu libro todas sus partes estaban escritas, respecto a los días en que fueron formadas y todavía no había una entre ellas” (Salmo 139:16).

¿Qué revelan las pruebas? Si la evolución es cierta, entonces la hipótesis de que el ADN es el resultado de una serie de hechos fortuitos debe ser, como mínimo, razonablemente posible. Y si la Biblia dice la verdad, entonces debe haber prueba sólida de que el ADN es el producto de una mente ordenada e inteligente.

Explicado en los términos más sencillos posibles, el tema del ADN es bastante comprensible... y fascinante. Por eso, hagamos otro viaje al interior de la célula, pero esta vez será una célula humana. Imaginemos que vamos a un museo concebido para enseñar cómo funciona una célula humana típica. El edificio entero es una réplica perfecta ampliada trece millones de veces. Su tamaño es el de un gigantesco estadio deportivo, de esos que tienen capacidad para 70.000 personas..."

HECHOS Y PREGUNTAS

▪ Hecho. El eficaz empaquetamiento del ADN en los cromosomas ha sido catalogado como una “proeza de la ingeniería”.

Pregunta. ¿Cómo podría semejante orden y organización ser el resultado de hechos aleatorios?

▪ Hecho. Hoy por hoy, en esta era informática, la capacidad del ADN para almacenar información no tiene par.

Pregunta. Si los técnicos informáticos no pueden emular tal capacidad, ¿cómo podría conseguirlo la materia carente de inteligencia?

▪ Hecho. El ADN porta todas las instrucciones necesarias para construir un cuerpo humano único y mantenerlo mientras viva.

Pregunta. ¿Cómo podría haberse originado tal escritura sin un escritor, o tal programa sin un programador?

▪ Hecho. Para que el ADN funcione tiene que ser copiado, leído y corregido por una legión de complejas máquinas moleculares llamadas enzimas, que deben trabajar conjuntamente con precisión y perfecta sincronización.

Pregunta. ¿Cree usted que mecanismos tan complejos y fiables pueden aparecer por azar? Ante la ausencia de pruebas sólidas, ¿no equivaldría tal creencia a la fe ciega?

Fuente(s):

Referencias:
16. Dawkins, Richard: “Darwin & Evolution—The Illusion of Design”, Natural History (noviembre 2005), p. 37. 
17. Darwin, Charles: El origen de las especies, Grijalbo, 1957, pp. 391, 392 
18. Ib., p. 61. 
19. Muller, H. J.: “The Production of Mutations”, 1946, en Nobel Lectures, Physiology or Medicine 1942-1962, 1999, p. 162. 
20. Lönnig, Wolf-Ekkehard: “Expectations in Mutation Breeding”, en Mutation Breeding, Evolution, and the Law of Recurrent Variation, 2005, p. 48, y entrevista con Wolf-Ekkehard Lönnig. 
21. Lönnig, Wolf-Ekkehard: Mutation Breeding, Evolution, and the Law of Recurrent Variation, 2005, pp. 48-51. 
22. Ib., pp. 49, 50, 52, 54, 59, 64, y entrevista con Wolf-Ekkehard Lönnig.
23. “Evidence Supporting Biological Evolution”, en Science and Creationism—A View From the National Academy of Sciences, 1999, p. 10. 
24. Ib., p. 11. 
25. Grant, Peter R.: “Natural Selection and Darwin’s Finches”, Scientific American (octubre 1991), p. 87; Gibbs, H. Lisle, y Peter R. Grant: “Oscillating Selection on Darwin’s Finches”, Nature (11.6.1987), p. 511; Grant, Peter R., y B. Rosemary Grant: “Hybridization of Bird Species”, Science (10.4.1992), pp. 193-197. 
26. Williams, George C.: Adaption and Natural Selection, 1966, p. 54. 
27. Schwartz, Jeffrey H.: Sudden Origins—Fossils, Genes, and the Emergence of Species, 1999, pp. 317-320. 
28. “Evidence Supporting Biological Evolution”, en Science and Creationism—A View From the National Academy of Sciences, 2.a ed., p. 14. 
29. Eldredge, Niles: The Triumph of Evolution and the Failure of Creationism, 2000, pp. 49, 85. 30. Lewontin, Richard C.: “Billions and Billions of Demons”, The New York Review of Books (9.1.1997), pp. 28-32. 31. Larson, Edward J., y Larry Witham: “Scientists and Religion in America”, Scientific American (septiembre 1999), p. 91.
 
17b. Research News Berkeley Lab, contacto: Lynn Yarris: “Molecular DNA Switch Found to Be the Same for All Life”, http://www.lbl.gov/Science-Articles/Arch... , p. 1 de 4 (consulta: 10.2.2009)

sábado, 8 de junio de 2013

Ornitorrinco y los evolucionistas

Pesadilla para los evolucionistas.

Ornitorrinco.

Una fuente de información dice: “No tenemos evidencia concreta que indique qué reptiles fósiles son los antepasados [de este animal]. Lo que sabemos de muchos de sus posibles predecesores se basa, hasta cierto grado, en el estudio de los dientes”....

Pero esto de nada vale, pues el ornitorrinco no tiene dientes.




FÓSILES:

 “Entre los fósiles tampoco existe ninguna evidencia importante acerca de sus antepasados. Por lo tanto, prácticamente nada tenemos que nos ayude a relacionar estos animales con algún grupo de reptiles fósiles”.

Sin nada con qué relacionar al ornitorrinco con los reptiles, ¿cómo se podría decir que en un tiempo fue reptil que ahora está transformándose en mamífero?

¿Será tal vez un mamífero transformándose en ave?

¿O un ave transformándose en reptil?

Dado que nadie sabe de dónde proviene ni a dónde va, quizás sea como siempre ha sido... el ornitorrinco fue diseñado por el Creador, Jehová.

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"LA IRREGULARIDAD DEL REGISTRO FÓSIL:

El tercer misterio que desconcierta a algunos científicos se deriva del registro fósil. Si, como dicen, la evolución duró millones de años, deberíamos encontrar un sinfín de eslabones, u organismos de transición, que unan entre sí a las principales categorías de seres vivos.

Pero en la multitud de fósiles descubiertos desde los días de Darwin, NO hallamos dichas formas intermedias. Más que perdidos, los eslabones son inexistentes.

Por estas razones, un número apreciable de científicos ha concluido que las pruebas aducidas a favor de la evolución son muy débiles y contradictorias. El ingeniero aeroespacial Luther D. Sutherland hizo este comentario en su libro 'Darwin’s Enigma':

“Los testimonios científicos indican que cada vez que apareció en la Tierra una forma de vida básicamente distinta —desde seres unicelulares, como los protozoos, hasta el propio hombre— estaba completa, con organismos y estructuras del todo funcionales. De ello se deduce de forma ineludible que hubo cierta inteligencia preexistente antes del inicio de la vida en nuestro planeta”.

Por otro lado, el orden de aparición de los seres vivos en el registro fósil corresponde al que presenta la Biblia en el libro de Génesis.

Donald E. Chittick, físico químico doctorado por la Universidad del Estado de Oregón, señala:

“Un examen directo del registro paleontológico nos conduce a la conclusión de que los animales se reproducen según su género, como indica Génesis. No pasan de una especie a otra. Los hechos, tanto hoy como en tiempos de Darwin, concuerdan con la crónica de Génesis sobre la creación directa. Los animales y las plantas aún se reproducen según su género....
... Tan fuerte es el conflicto entre paleontología (el estudio de los fósiles) y darwinismo, que algunos científicos empiezan a creer que nunca aparecerán las formas intermedias”.

F=

EL ORIGEN DE LA VIDA. Folleto gratuito.
http://www.jw.org/download/?fileformat=PDF&output=html&pub=lf&langwritten=S&option=TRGCHlZRQVNYVrXF&txtCMSLang=S

http://www.jw.org/es/publicaciones/libros/

La irregularidad del registro fósil
http://wol.jw.org/es/wol/s/r4/lp-s?q=REGISTRO+F%C3%93SIL&p=par

martes, 26 de marzo de 2013

TEORIA DE LA EVOLUCION NO ESTA COMPROBADA

¿Está comprobada la evolución humana?

Sobre la evolución humana, en muchos libros de texto y enciclopedias, veremos una serie de dibujos que muestran una criatura simiesca encorvada seguida por otras de postura más erecta y cabeza más desarrollada hasta llegar al hombre moderno. Tales imágenes, e informes sensacionalistas sobre descubrimientos de los llamados eslabones perdidos, dan la impresión de que la evolución del hombre a partir de los simios está totalmente verificada. ¿Se apoyan estas afirmaciones en pruebas sólidas? Veamos lo que dicen investigadores evolucionistas:

¿NO HAY UNA PRUEBA FÓSIL?
▪ Hecho. A comienzos del siglo 20, los restos fósiles utilizados para apoyar la teoría de que el hombre y los simios evolucionaron de un antecesor común cabían en una mesa de billar. Desde entonces, el número ha aumentado. Ahora, llenarían un vagón de ferrocarril.38 No obstante, la inmensa mayoría consiste únicamente en huesos y dientes sueltos. Es raro ver cráneos enteros y, más aún, esqueletos completos.39

P. ¿Ha logrado el creciente número de fósiles atribuidos al “árbol familiar” del hombre resolver el debate entre los expertos sobre cuándo y cómo evolucionaron los humanos a partir de criaturas simiescas?

R. No, todo lo contrario. Robin Derricourt, de la Universidad de Nueva Gales del Sur (Australia), escribió en 2009 con respecto a la clasificación de estos fósiles: “Quizás sobre lo único que hay consenso ahora es que no hay consenso”.40 En 2007, la revista de divulgación científica Nature publicó un artículo por los descubridores de otro supuesto eslabón del árbol evolutivo y dijo que no se sabe nada sobre cuándo o cómo la línea humana se separó realmente de la de los simios.41 Gyula Gyenis, investigador del Departamento de Antropología Biológica de la Universidad Eötvös Loránd (Hungría), escribió en 2002: “La clasificación de los fósiles homínidos y su lugar en el curso de la evolución ha sido tema de debate constante”. También dijo que la prueba fósil reunida hasta ahora no nos acerca al conocimiento exacto de cuándo, dónde y cómo evolucionaron los humanos a partir de criaturas simiescas.42

DIBUJOS Y MODELOS DE HOMBRES-MONO EN LIBROS DE TEXTO

▪ Hecho. A los presuntos antepasados del hombre se los representa en los libros de texto y en los museos con rasgos definidos. Cuanto más antiguo es el ejemplar, más parecido a un mono lo hacen; y cuanto más cercano se supone que está del hombre, más humanos son sus facciones, su tono de piel y su pelo.

P. ¿Pueden los científicos reconstruir con exactitud tales rasgos basándose en los restos fosilizados que encuentran?

R. No. En 2003, el antropólogo forense Carl N. Stephan, quien trabaja para el Dep. de Ciencias Anatómicas de la Universidad de Adelaida (Australia), escribió: “No se pueden construir ni comprobar objetivamente los rostros de los primeros antepasados humanos”. Añadió que los intentos de hacerlo basándose en los simios modernos “son con toda probabilidad marcadamente sesgados, inexactos por demás y carentes de validez”. ¿Su conclusión? “Es muy probable que toda ‘reconstrucción’ facial de los primeros homínidos esté equivocada.”47
-
¿Qué opina? ¿Por qué razón colocan los científicos los fósiles en la cadena “simio-hombre” según el tamaño del cerebro, sabiendo que este no es un indicador fiable de la inteligencia? ¿Estarán forzando las pruebas para que encajen en su teoría? ¿Y por qué debaten constantemente sobre qué fósiles deben incluirse en el “árbol familiar” del hombre? ¿Será que los fósiles que estudian son justo lo que parecen ser: formas extintas de simios?

¿Y qué decir de los fósiles semejantes a humanos llamados neandertales, que se presentan a menudo como prueba de que existió un tipo de hombre-mono? Los investigadores han comenzado a modificar su postura. En 2009, Milford H. Wolpoff escribió en la rev.'American Journal of Physical Anthropology' que los “neandertales quizás hayan sido una verdadera raza humana”.50

Los observadores honrados no tienen reparos en reconocer que el ego, el dinero y la necesidad de atención mediática influyen en la manera como se presentan las “pruebas” de la evolución humana. ¿Serán de confianza este tipo de pruebas?

▪ Tales imágenes se fundan en la interpretación sesgada y suposiciones de investigadores y artistas, no en los hechos.51
▪ La mayoría de estos dibujos se basan en fragmentos de cráneos y dientes sueltos. Los cráneos completos son raros, y más raros aún los esqueletos enteros.
▪ No existe acuerdo entre los especialistas respecto a la clasificación de los fósiles de las diversas criaturas.
▪ Los artistas no pueden reconstruir de manera fidedigna la fisonomía, el tono de piel y el pelo de las criaturas extintas.
▪ A las criaturas se las sitúa en la ruta evolutiva hasta el hombre moderno tomando como base el tamaño de la cavidad craneal, y esto a pesar de que las pruebas demuestran que el tamaño del cerebro no es un indicador fiable de la inteligencia.
=
cont..
Nota: Ninguno de los investigadores aquí citados cree en la doctrina bíblica de la creación; todos se adhieren a la doctrina de la evolución.

El término “homínido” es empleado por los evolucionistas para designar a la familia humana y a las supuestas especies prehistóricas de apariencia humana.


"El origen de la vida. Cinco cuestiones dignas de análisis"
Pags 27-29
http://www.jw.org/download/?fileformat=PDF&output=html&pub=lf&langwritten=S&option=TRGCHlZRQVNYVrXF&txtCMSLang=S

F.:

EL ORIGEN DE LA VIDA. Folleto gratuito.
http://www.jw.org/es/publicaciones/libros/

39. Oxnard, Charles E.: Fossils, Teeth and Sex—New Perspectives on Human Evolution, 1987, prefacio, pp. xi, xii.
a. Johanson, Donald, y Blake Edgar:From Lucy to Language, 1996, p. 22.
b. Martı´nez, Laura M., Jordi Galbany y Alejandro Pérez-Peérez: “Palaeodemography and Dental Microwear of Homo Habilis From East Africa”, Anthropologie,vol. XLII, núm. 1 (2004) p. 53.
c. Gee, Henry: o. cit., p. 22.
40. Derricourt, Robin: “Patenting Hominins—Taxonomies, Fossils and Egos”, Critique of Anthropology, vol. 29, num. 2 (2009), pp. 195, 196, 198.
41. Suwa, Gen, Reiko T. Kono, Shigehiro Katoh, Berhane Asfaw y Yonas Beyene:
“A New Species of Great Ape From the Late Miocene Epoch in Ethiopia”,
Nature (23.8.2007), p. 921.
42. Gyenis, Gyula: “New Findings—New Problems in Classification of Hominids”, Acta Biologica Szegediensis, vol. 46, nums. 1-2 (2002), pp. 57, 59.
43. Bead, Chris: “A Fine Fossil—But a Missing Link She’s Not”, New Scientist (30.5.2009), p. 18.
44. Randerson, James: “Fossil Ida: Extraordinary Find Is ‘Missing Link’ in Human Evolution”, The Guardian (Londres) (19.5.2009), http://www.guardian.co.uk/science/2009/m… (consulta: 25.8.2009).
45. Bead, Chris: o. cit., pp. 18, 19.
46. Derricourt, Robin: o. cit., p. 202.
47. Stephan, C. N.: “Anthropological Facial ‘Reconstruction’—Recognizing the Fallacies, ‘Unembracing’ the Errors, and Realizing Method Limits”, en la sección “Forensic Anthropology”, Science and Justice, vol. 43, nu´ m. 4 (2003), p. 195.
48. Holloway, Ralph L., Douglas C. Broadfield y Michael S. Yuan: The Human Fossil Record—Volume Three, 2004, prefacio, p. xvi.
49. Dicke, Ursula, y Gerhard Roth: “Evolución de la inteligencia”, Mente y Cerebro, 35 (2008), pp. 16-18.
50. Wolpoff, Milford H.: American Journal of Physical Anthropology, “How Neandertals Inform Human Variation”, 2009, p. 91.
51. Clark, G. A., y C. M. Willermet (eds.): Conceptual Issues in Human Modern Origins Research, 1997, pp. 5, 60.a. Gould, Stephen J.: La vida maravillosa. Burgess Shale y la naturaleza de la historia (trad. Joandome` nec Ros), Editorial Crítica, 1991, p. 22.

martes, 8 de enero de 2013

LOS HOMÍNIDOS EN LA TEORÍA DE LA EVOLUCIÓN

HOMÍNIDOS:


HECHOS, PREGUNTAS Y RESPUESTAS.

P.¿Ha logrado el creciente número de fósiles atribuidos al “árbol familiar” del hombre resolver el debate entre los expertos sobre cuándo y cómo evolucionaron los humanos a partir de criaturas simiescas?

R. No, todo lo contrario. Robin Derricourt, de la Universidad de Nueva Gales del Sur (Australia), escribió en 2009 con respecto a la clasificación de estos fósiles: “Quizás sobre lo único que hay consenso ahora es que no hay consenso”.40 En 2007, la revista de divulgación científica “Nature” publicó un artículo por los descubridores de otro supuesto eslabón del árbol evolutivo y dijo que no se sabe nada sobre cuándo o cómo la línea humana se separó realmente de la de los simios.41 Gyula Gyenis, investigador del Departamento de Antropología Biológica de la Universidad Eötvös Loránd (Hungría), escribió en 2002: “La clasificación de los fósiles homínidos y su lugar en el curso de la evolución ha sido tema de debate constante”. También dijo que la prueba fósil reunida hasta ahora no nos acerca al conocimiento exacto de cuándo, dónde y cómo evolucionaron los humanos a partir de criaturas simiescas.42

DIBUJOS Y MODELOS DE HOMBRES-MONO EN LIBROS DE TEXTO

▪ HECHO. A los presuntos antepasados del hombre se los representa en los libros de texto y en los museos con rasgos definidos. Cuanto más antiguo es el ejemplar, más parecido a un mono lo hacen; y cuanto más cercano se supone que está del hombre, más humanos son sus facciones, su tono de piel y su pelo.

P. ¿Pueden los científicos reconstruir con exactitud tales rasgos basándose en los restos fosilizados que encuentran?

R. No. En 2003, el antropólogo forense Carl N. Stephan, quien trabaja para el Departamento de Ciencias Anatómicas de la Universidad de Adelaida (Australia), escribió: “No se pueden construir ni comprobar objetivamente los rostros de los primeros antepasados humanos”. Y añadió que los intentos de hacerlo basándose en los simios modernos “son con toda probabilidad marcadamente sesgados, inexactos por demás y carentes de validez”. ¿Cuál fue su conclusión? “Es muy probable que toda ‘reconstrucción’ facial de los primeros homínidos esté equivocada.”47

LA INTELIGENCIA Y EL TAMAÑO DEL CEREBRO

▪ HECHO. Una manera como los evolucionistas determinan si un hipotético antepasado del hombre corresponde a un pariente próximo o lejano es midiendo el tamaño del cerebro.

P. ¿Es el tamaño del cerebro un indicador fiable de la inteligencia?

R. No. Un equipo de investigación que recurrió a la talla del cerebro para especular sobre qué criaturas extintas eran los parientes más próximos del hombre admitió que “muchas veces se sintieron pisando terreno movedizo”.48 ¿Por qué razón? La revista “Mente y Cerebro” explicó en 2009 que el peso cerebral absoluto o relativo no es el mejor correlato de la inteligencia. Y añadió: “Los investigadores no han logrado establecer alguna peculiaridad anatómica o fisiológica en el cerebro humano que no se halle presente también en los animales. Sólo hay una excepción a esta regla: el área del lenguaje de Broca”.49

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¿Qué opina? ¿Por qué razón colocan los científicos los fósiles en la cadena “simio-hombre” según el tamaño del cerebro, sabiendo que este no es un indicador fiable de la inteligencia? ¿Estarán forzando las pruebas para que encajen en su teoría? ¿Y por qué debaten constantemente sobre qué fósiles deben incluirse en el “árbol familiar” del hombre? ¿Será que los fósiles que estudian son justo lo que parecen ser: formas extintas de simios?

Los observadores honrados no tienen reparos en reconocer que el ego, el dinero y la necesidad de atención mediática influyen en la manera como se presentan las “pruebas” de la evolución humana. ¿Cifrará usted su confianza en este tipo de pruebas?
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FUENTES:

EL ORIGEN DE LA VIDA. Folleto gratuito.
https://www.jw.org/es/publicaciones/libros/origen-de-la-vida-cinco-cuestiones/proceden-formas-vida-antepasado-comun/

Descarga:
http://www.jw.org/download/?fileformat=PDF&output=html&pub=lf&langwritten=S&option=TRGCHlZRQVNYVrXF&txtCMSLang=S
 
http://www.jw.org/es/publicaciones/libros/
39. Oxnard, Charles E.: Fossils, Teeth and Sex—New Perspectives on Human Evolution, 1987, prefacio, pp. xi, xii.
a. Johanson, Donald, y Blake Edgar:From Lucy to Language, 1996, p. 22.
b. Martı´nez, Laura M., Jordi Galbany y Alejandro Pérez-Peérez: “Palaeodemography and Dental Microwear of Homo Habilis From East Africa”, Anthropologie,vol. XLII, núm. 1 (2004) p. 53.
c. Gee, Henry: o. cit., p. 22.
40. Derricourt, Robin: “Patenting Hominins—Taxonomies, Fossils and Egos”, Critique of Anthropology, vol. 29, num. 2 (2009), pp. 195, 196, 198.
41. Suwa, Gen, Reiko T. Kono, Shigehiro Katoh, Berhane Asfaw y Yonas Beyene:
“A New Species of Great Ape From the Late Miocene Epoch in Ethiopia”,
Nature (23.8.2007), p. 921.
42. Gyenis, Gyula: “New Findings—New Problems in Classification of Hominids”, Acta Biologica Szegediensis, vol. 46, nums. 1-2 (2002), pp. 57, 59.
43. Bead, Chris: “A Fine Fossil—But a Missing Link She’s Not”, New Scientist (30.5.2009), p. 18.
44. Randerson, James: “Fossil Ida: Extraordinary Find Is ‘Missing Link’ in Human Evolution”, The Guardian (Londres) (19.5.2009), http://www.guardian.co.uk/science/2009/may/19/ida-fossil-missing-link (consulta: 25.8.2009).
45. Bead, Chris: o. cit., pp. 18, 19.
46. Derricourt, Robin: o. cit., p. 202.
47. Stephan, C. N.: “Anthropological Facial ‘Reconstruction’—Recognizing the Fallacies, ‘Unembracing’ the Errors, and Realizing Method Limits”, en la sección “Forensic Anthropology”, Science and Justice, vol. 43, nu´ m. 4 (2003), p. 195.
48. Holloway, Ralph L., Douglas C. Broadfield y Michael S. Yuan: The Human Fossil Record—Volume Three, 2004, prefacio, p. xvi.
49. Dicke, Ursula, y Gerhard Roth: “Evolución de la inteligencia”, Mente y Cerebro, 35 (2008), pp. 16-18.
50. Wolpoff, Milford H.: American Journal of Physical Anthropology, “How Neandertals Inform Human Variation”, 2009, p. 91.
51. Clark, G. A., y C. M. Willermet (eds.): Conceptual Issues in Human Modern Origins Research, 1997, pp. 5, 60.a. Gould, Stephen J.: La vida maravillosa. Burgess Shale y la naturaleza de la historia (trad. Joandome` nec Ros), Editorial Crítica, 1991, p. 22.

jueves, 10 de febrero de 2011

DINOSAURIOS EVOLUCION Y LA BIBLIA

DINOSAURIOS:

La razón por la cual la Biblia no menciona directamente a los dinosaurios y otros animales extintos, al igual que no menciona a muchos existentes, es porque la Biblia no es un Catálogo de Biología.

Es posible que algunos dinosaurios (y pterosaurios) hayan sido creados en el quinto período mencionado en Génesis, cuando la Biblia dice que Dios hizo "criaturas voladoras" y "grandes monstruos marinos", y otros, en el sexto período. Si se tiene en cuenta la abundancia de vegetación que sin duda existía en el tiempo de los dinosaurios, habría sido muy apropiada la presencia de un número tan elevado de animales con un apetito voraz. (Génesis 1:20-24.)

Puede que los dinosaurios hayan sido una creación temporal y que luego de cumplido su propósito se extinguieran. No obstante, la Biblia no indica acerca de cómo y cuándo se extinguieron.

EVOLUCION: Es una teoría. Hay más pruebas sobre creacion de especies separadas, como dice el Génesis, (con potencial genético en su ADN para variaciones denrto de la misma) que para cambio de una especie a otra.

No puede ser comprobada. Nadie ha visto jamás aparecer la vida de la materia inanimada. Ni ha visto una ameba evolucionar y llegar a ser otra especie.
Ni se ha visto un mono llegar a tener descendientes humanos.

El evolucionismo no es solo una teoría científica, sino también una filosofía que ha florecido por décadas. Ahora bien, en los últimos años, la propia doctrina darwinista tradicional ha evolucionado —de hecho, ha mutado— a raíz de los intentos de sus defensores por refutar lo que para muchos constituyen pruebas cada vez más claras de diseño en la naturaleza.

¿Y EL ORIGEN DE LA VIDA MISMA?
El astrónomo británico sir Fred Hoyle ha invertido décadas en el estudio del universo y la vida que hay en él, e incluso ha propugnado la idea de que esta llegó a la Tierra procedente del espacio exterior. En una conferencia que pronunció en el Instituto de Tecnología de California habló del orden de los aminoácidos en las proteínas.

“El gran problema de la biología —dijo Hoyle— no es tanto el hecho obvio de que la proteína se compone de una cadena de aminoácidos unidos de cierta manera, sino que el orden preciso de estos dota a la cadena de notables propiedades [...]. Si los aminoácidos se unieran al azar, se darían un gran número de ordenaciones que no tendrían ninguna utilidad para la célula viva. Cuando pensamos que una enzima típica está formada por una cadena de unos doscientos enlaces y que hay veinte posibilidades para cada enlace, es fácil concluir que el número de ordenaciones inútiles es enorme, mayor que el número de átomos de todas las galaxias visibles con los mayores telescopios. Esto en el caso de tan solo una enzima, y hay más de dos mil, que en su mayoría cumplen propósitos muy diferentes. Por tanto, ¿cómo llegó la situación a ser lo que ahora vemos que es?”


Hoyle añadió: “Más bien que aceptar la probabilidad fantásticamente pequeña de que las fuerzas ciegas de la naturaleza hubieran producido la vida, parece mejor suponer que su origen se deba a un acto intelectual deliberado”.

“Un acto intelectual deliberado”

En efecto, cuanto mejor conocemos las maravillas de la vida, más lógico es pensar que la vida vino de una Fuente inteligente (Job 33:4; Salmo 8:3, 4; 36:9; Hechos 17:28).

Lectura recomentada: Libro gratuito
"¿Existe un Creador que se interese por nosotros?"
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La Biblia

◆ Sitio oficial de los Testigos de Jehová.(Gratuito)
http://www.jw.org

¿Es la vida obra de un Creador?

http://www.jw.org/download/?fileformat=PDF&output=html&pub=lc&langwritten=S&option=TRGCHlZRQVNYVrXF&txtCMSLang=S

http://espanol.answers.yahoo.com/question/index?qid=20090115180640AANMZw9&cp=2

 

* Entre los grandes académicos y científicos que suscriben públicamente la idea de “un Diseñador inteligente” figuran Phillip E. Johnson, profesor de Derecho de la Universidad de California (Berkeley); Michael J. Behe, bioquímico y autor del libro "La caja negra de Darwin". El reto de la bioquímica a la evolución; William A. Dembski, matemático; Alvin Plantinga, especialista en Filosofía de la Lógica; John Polkinghorne y Freeman Dyson, físicos; Allan Sandage, astrónomo, y muchos más que omitimos por razones de espacio.