HOMÍNIDOS:
HECHOS, PREGUNTAS Y RESPUESTAS.
P.¿Ha logrado el creciente número de fósiles atribuidos al “árbol
familiar” del hombre resolver el debate entre los expertos sobre cuándo y
cómo evolucionaron los humanos a partir de criaturas simiescas?
R. No, todo lo contrario. Robin Derricourt, de la Universidad de
Nueva Gales del Sur (Australia), escribió en 2009 con respecto a la
clasificación de estos fósiles: “Quizás sobre lo único que hay consenso
ahora es que no hay consenso”.40 En 2007, la revista de divulgación
científica “Nature” publicó un artículo por los descubridores de otro
supuesto eslabón del árbol evolutivo y dijo que no se sabe nada sobre
cuándo o cómo la línea humana se separó realmente de la de los simios.41
Gyula Gyenis, investigador del Departamento de Antropología Biológica
de la Universidad Eötvös Loránd (Hungría), escribió en 2002: “La
clasificación de los fósiles homínidos y su lugar en el curso de la
evolución ha sido tema de debate constante”. También dijo que la prueba
fósil reunida hasta ahora no nos acerca al conocimiento exacto de
cuándo, dónde y cómo evolucionaron los humanos a partir de criaturas
simiescas.42
DIBUJOS Y MODELOS DE HOMBRES-MONO EN LIBROS DE TEXTO
▪ HECHO. A los presuntos antepasados del hombre se los representa en los
libros de texto y en los museos con rasgos definidos. Cuanto más
antiguo es el ejemplar, más parecido a un mono lo hacen; y cuanto más
cercano se supone que está del hombre, más humanos son sus facciones, su
tono de piel y su pelo.
P. ¿Pueden los científicos reconstruir con exactitud tales rasgos basándose en los restos fosilizados que encuentran?
R. No. En 2003, el antropólogo forense Carl N. Stephan, quien
trabaja para el Departamento de Ciencias Anatómicas de la Universidad de
Adelaida (Australia), escribió: “No se pueden construir ni comprobar
objetivamente los rostros de los primeros antepasados humanos”. Y añadió
que los intentos de hacerlo basándose en los simios modernos “son con
toda probabilidad marcadamente sesgados, inexactos por demás y carentes
de validez”. ¿Cuál fue su conclusión? “Es muy probable que toda
‘reconstrucción’ facial de los primeros homínidos esté equivocada.”47
LA INTELIGENCIA Y EL TAMAÑO DEL CEREBRO
▪ HECHO. Una manera como los evolucionistas determinan si un hipotético
antepasado del hombre corresponde a un pariente próximo o lejano es
midiendo el tamaño del cerebro.
P. ¿Es el tamaño del cerebro un indicador fiable de la inteligencia?
R. No. Un equipo de investigación que recurrió a la talla del
cerebro para especular sobre qué criaturas extintas eran los parientes
más próximos del hombre admitió que “muchas veces se sintieron pisando
terreno movedizo”.48 ¿Por qué razón? La revista “Mente y Cerebro”
explicó en 2009 que el peso cerebral absoluto o relativo no es el mejor
correlato de la inteligencia. Y añadió: “Los investigadores no han
logrado establecer alguna peculiaridad anatómica o fisiológica en el
cerebro humano que no se halle presente también en los animales. Sólo
hay una excepción a esta regla: el área del lenguaje de Broca”.49
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¿Qué opina? ¿Por qué razón colocan los científicos los fósiles en la
cadena “simio-hombre” según el tamaño del cerebro, sabiendo que este
no es un indicador fiable de la inteligencia? ¿Estarán forzando las
pruebas para que encajen en su teoría? ¿Y por qué debaten constantemente
sobre qué fósiles deben incluirse en el “árbol familiar” del hombre?
¿Será que los fósiles que estudian son justo lo que parecen ser: formas
extintas de simios?
Los observadores honrados no tienen reparos en reconocer que el ego,
el dinero y la necesidad de atención mediática influyen en la manera
como se presentan las “pruebas” de la evolución humana. ¿Cifrará usted
su confianza en este tipo de pruebas?
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FUENTES:
EL ORIGEN DE LA VIDA. Folleto gratuito.
https://www.jw.org/es/publicaciones/libros/origen-de-la-vida-cinco-cuestiones/proceden-formas-vida-antepasado-comun/
Descarga:
http://www.jw.org/download/?fileformat=PDF&output=html&pub=lf&langwritten=S&option=TRGCHlZRQVNYVrXF&txtCMSLang=S
http://www.jw.org/es/publicaciones/libros/
39. Oxnard, Charles E.: Fossils, Teeth and Sex—New Perspectives on Human Evolution, 1987, prefacio, pp. xi, xii.
a. Johanson, Donald, y Blake Edgar:From Lucy to Language, 1996, p. 22.
b. Martı´nez, Laura M., Jordi Galbany y Alejandro Pérez-Peérez: “Palaeodemography and Dental Microwear of Homo Habilis From East Africa”, Anthropologie,vol. XLII, núm. 1 (2004) p. 53.
c. Gee, Henry: o. cit., p. 22.
40. Derricourt, Robin: “Patenting Hominins—Taxonomies, Fossils and
Egos”, Critique of Anthropology, vol. 29, num. 2 (2009), pp. 195, 196,
198.
41. Suwa, Gen, Reiko T. Kono, Shigehiro Katoh, Berhane Asfaw y Yonas Beyene:
“A New Species of Great Ape From the Late Miocene Epoch in Ethiopia”,
Nature (23.8.2007), p. 921.
42. Gyenis, Gyula: “New Findings—New Problems in Classification of
Hominids”, Acta Biologica Szegediensis, vol. 46, nums. 1-2 (2002), pp.
57, 59.
43. Bead, Chris: “A Fine Fossil—But a Missing Link She’s Not”, New Scientist (30.5.2009), p. 18.
44. Randerson, James: “Fossil Ida: Extraordinary Find Is ‘Missing Link’
in Human Evolution”, The Guardian (Londres) (19.5.2009), http://www.guardian.co.uk/science/2009/may/19/ida-fossil-missing-link (consulta: 25.8.2009).
45. Bead, Chris: o. cit., pp. 18, 19.
46. Derricourt, Robin: o. cit., p. 202.
47. Stephan, C. N.: “Anthropological Facial ‘Reconstruction’—Recognizing the Fallacies, ‘Unembracing’ the Errors, and Realizing Method Limits”, en la sección “Forensic Anthropology”, Science and Justice, vol. 43, nu´ m. 4 (2003), p. 195.
48. Holloway, Ralph L., Douglas C. Broadfield y Michael S. Yuan: The Human Fossil Record—Volume Three, 2004, prefacio, p. xvi.
49. Dicke, Ursula, y Gerhard Roth: “Evolución de la inteligencia”, Mente y Cerebro, 35 (2008), pp. 16-18.
50. Wolpoff, Milford H.: American Journal of Physical Anthropology, “How Neandertals Inform Human Variation”, 2009, p. 91.
51. Clark, G. A., y C. M. Willermet (eds.): Conceptual Issues in Human Modern Origins Research, 1997, pp. 5, 60.a. Gould, Stephen J.: La vida maravillosa. Burgess Shale y la naturaleza de la historia (trad. Joandome` nec Ros), Editorial Crítica, 1991, p. 22.