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sábado, 28 de diciembre de 2013

¿Cómo se regeneró la vegetación del planeta, después del diluvio?

"De la misma manera que se regeneró y sobrevivió a otros cataclismos.

Los científicos han descubierto que las SEMILLAS de ciertas plantas y árboles sobreviven estando sumergidas en agua hasta treinta meses. Además, debe notarse que no se entiende plenamente el grado de los efectos desastrosos que diversas tensiones ambientales tienen sobre los retoños y los plantones. Una autoridad, Jacob Levitt de la Universidad de Misurí, hace notar:

“Ha de admitirse que a pesar de la mucha información acumulada por investigadores de tensiones a causa de congelación, sequía y calor, ni el mecanismo del daño a causa de la tensión ni el de la resistencia a la tensión se entienden plenamente. En el caso de otras tensiones [incluso lo que él llama ‘daño a causa de inundación’] se sabe aun menos.”

Da énfasis a este factor desconocido la obra rusa “Wintering of Plants” por I. M. Vasiliev (1956) al decir:

“El exceso de agua en sí no es perjudicial . . . en caso de inundación durante el invierno o los deshielos de la primavera temprana antes que empieza el crecimiento y cuando la respiración es comparativamente débil... las plantas pueden permanecer largo tiempo bajo el agua sin que se vea ningún efecto perjudicial posterior porque su requerimiento de oxígeno es poco y puede ser cubierto completamente por el oxígeno del agua que rodea las plantas, especialmente si está fluyendo.”

Se reconoce que toda esa evidencia está limitada. Pero, ¿no muestra la tremenda potencialidad que tienen diversas semillas de árboles, retoños y plantones para sobrevivir a las inundaciones?

Por supuesto, después del Diluvio, una vez que los árboles y otras plantas comenzaron a crecer de nuevo, muchos crecerían rápidamente.

La teca alcanza una altura de dieciocho metros e¿n solo quince años y la musanga puede medir veinticuatro metros en catorce años.

La diminuta isla de Krakatoa, dejada sin vegetación por una erupción volcánica en 1883, estaba, menos de cincuenta años después, con bosques restablecidos similares al resto de la región malaya circunstante.

La hoja de olivo que la paloma le llevó a Noé, ésta pudo haberse tomado de un renuevo bastante joven que brotó después del diluvio.

Claro está, hoy por hoy es imposible determinar cuánto tiempo permaneció anegada cierta parte de la Tierra, ya que la superficie terrestre cambió a consecuencia del Diluvio. Sin embargo, es probable que el agua cubriese casi todo el planeta el tiempo suficiente para que muchos árboles murieran. Obviamente, algunos de ellos sobrevivieron y echaron nuevos brotes cuando se retiraron las aguas.
Respecto al olivo, el Nuevo Diccionario Bíblico comenta: “Cuando se lo corta salen nuevos brotes de la raíz, de modo que pueden salir hasta cinco troncos nuevos. Los olivos moribundos generalmente brotan de nuevo de esta manera”. Es “como si su vitalidad fuese indestructible”, dice la obra The New Schaff-Herzog Encyclopedia of Religious Knowledge. Por otro lado, desconocemos detalles tales como la salinidad y la temperatura de las aguas diluvianas, por lo que no podemos saber cómo afectaron estas a los olivos y a otros árboles.

Sabemos, sin embargo, que los olivos silvestres no soportan las bajas temperaturas características de las grandes altitudes. Más bien, suelen darse en zonas que se encuentran a menos de 1.000 metros de altura y cuya temperatura media es superior a 10 °C. “Al ver la hoja recién arrancada —dice el libro The Flood Reconsidered (El Diluvio: un nuevo análisis)—, Noé dedujo que los valles habían empezado a secarse.” Cuando Noé soltó a la paloma una semana más tarde, esta no regresó, lo cual le indicó que ya había mucha más vegetación y lugares donde el ave podía posarse (Génesis 8:12).

Los relatos del diluvio son comunes en casi toda raza o cultura. No es probable que sea coincidencia el que el relato esté tan ampliamente esparcido. También, es un hecho bien establecido que muerte súbita en agua, y en muchos casos por congelamiento rápido, segó súbitamente la vida de millones de cosas vivas en el pasado. Se han hallado restos de éstas en cantidades enormes en lugares como Alaska y Siberia. Algunos animales se congelaron tan rápidamente que todavía había vegetación en su boca y su estómago. 

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Libro WINTERING OF PLANTS, de I M Vasiliev y J Levitt

http://www.worldcat.org/title/wintering-of-plants/oclc/704186817

Atalaya 15 de febrero 2004 pag.31
http://wol.jw.org/es/wol/d/r4/lp-s/2004127

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