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sábado, 27 de octubre de 2012

NACER DE NUEVO

NACER DE NUEVO

http://wol.jw.org/es/wol/s/r4/lp-s?q=nacer+de+nuevo&p=par

Hay quien afirma que lo que determina si una persona ha nacido de nuevo es sentir la fuerza del espíritu. Sin embargo, el corazón y la mente pueden engañarnos, sobre todo cuando una emoción intensa influye en ellos. (Jeremías 17:9.)

William Sargant, que estudia el efecto que tienen las emociones en la mente, cita la necesidad de “guardarnos de las creencias admitidas en un estado de excitación emocional en el que el cerebro pueda traicionarnos”. Sargant da como ejemplo el efecto de las campañas para el despertar religioso y las amenazas de condenarse al infierno. Si la única alternativa es padecer tormentos eternos, ¿quién no va a querer nacer de nuevo para ir al cielo? Sargant explica que bajo tal tensión emocional “la razón pierde las riendas, se inhabilita el funcionamiento normal de la computadora cerebral y se admiten nuevas ideas y creencias sin someterlas al juicio crítico” (The Mind Possessed [La mente poseída]).

Por ello, ¿cómo se puede saber si se ha aceptado una creencia relativa a nacer de nuevo ‘sin someterla al juicio crítico’? Lo más prudente es aceptar todo lo que los escritores bíblicos registraron por impulso del espíritu santo de Dios como nuestra guía.

A los cristianos se les insta a adorar a Dios “con su facultad de raciocinio”, de modo que deben asegurarse de que sus creencias sean ciertas. (Romanos 12:1, 2; 1 Tesalonicenses 5:21.) Y aún había algo más. Pablo sigue explicando: “Pues, si somos hijos, también somos herederos: herederos por cierto de Dios, pero coherederos con Cristo”. (Romanos 8:17.)

Ahora estos hijos espirituales de Dios tenían la perspectiva de heredar lo mismo que Cristo Jesús: poder real en el cielo. Jesús reveló al apóstol Juan la cantidad de personas que gobernarían con él sobre la Tierra: 144.000. (Revelación 7:4; 14:1-3.) A continuación le mostró a Juan que estos discípulos favorecidos “serán sacerdotes de Dios y del Cristo, y reinarán con él por los mil años”. (Revelación 20:6.)

Beneficios para otros

¿Significa esto que, para ganarse el favor de Dios, todo el mundo tiene que “nacer otra vez”? En absoluto. El sacrificio de Jesús abarca a más que a los 144.000 que han sido escogidos especialmente para estar con él en el cielo. Cuando a finales del primer siglo el apóstol Juan escribió a cristianos que habían ‘nacido otra vez’, dijo lo siguiente con relación al sacrificio de Jesús: “Él es un sacrificio propiciatorio por nuestros pecados, pero no solo por los nuestros, sino también por los de todo el mundo”. (1 Juan 2:2.) ¿Cómo se explica eso?

De esta manera: los que han ‘nacido otra vez’ gobernarán con Jesucristo en el Reino celestial de Jehová para beneficio de otros de la humanidad que vivirán en la Tierra. Esto se predijo en una sobresaliente promesa que Jehová le hizo a Abrahán, antepasado de Jesús, hace casi cuatro mil años: “Mediante tu descendencia ciertamente se bendecirán todas las naciones de la tierra”. (Génesis 22:18.) En efecto, mediante la “descendencia” de Abrahán se harían disponibles grandes bendiciones a todas las naciones.

¿Quién llegó a ser esa “descendencia”? Fue Jesucristo, junto con aquellos seguidores suyos que verdaderamente experimentaron el “nuevo nacimiento”. El apóstol Pablo explica: “Además, si pertenecen a Cristo, realmente son descendencia de Abrahán”. (Gálatas 3:16, 29.) Y ¿cuáles son las bendiciones que reciben las personas de todas las naciones mediante Jesucristo y estos discípulos que han ‘nacido otra vez’? Pues el privilegio de ser restablecidos al favor de Dios y disfrutar de todas sus provisiones para una Tierra paradisíaca. (Génesis 1:27, 28; Salmo 37:29; Proverbios 2:21, 22; Isaías 45:18.)

Así que los 144.000 discípulos que han ‘nacido otra vez’ ‘entrarán en el Reino celestial de Dios’ para administrar las maravillosas bendiciones que este traerá a millones y millones de personas aquí en la Tierra. (Mateo 6:10; Romanos 8:19-21; Revelación 21:1-5.)


FUENTES:

http://wol.jw.org/es/wol/s/r4/lp-s?q=nacer+de+nuevo&p=par


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