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domingo, 17 de octubre de 2010

¿TESTIGOS DE JEHOVA SON PROFETAS ACASO?

Por qué no somos falsos profetas.

¿Por qué las expectativas proféticas erróneas no convierten a una religión en un “falso profeta”?

Un repaso detenido de la historia eclesiástica revela una crónica de predicciones no cumplidas realizadas por dirigentes religiosos. En muchos casos fueron acontecimientos turbulentos o cambios sociales los que hicieron surgir tales expectativas. Hay casos en que al no materializarse tales predicciones, las masas experimentaron una pérdida de fe o una profunda decepción. De hecho, hay individuos hoy en día que, debido a esta historia de predicciones fallidas, son renuentes a dar credibilidad a cualquier pronóstico de tipo religioso.

Muchas personas están al tanto de que la Biblia contiene información de tipo profético. Y algunos piensan que la Biblia es responsable directa de muchas predicciones fallidas. Pero otros sienten que la Biblia no es responsable, sino que individuos han leído interpretaciones que no tenían base en las profecías bíblicas.

Este artículo documentará algunos casos de predicciones no cumplidas dentro de grandes confesiones religiosas que profesan ser cristianas y predicciones o expectativas similares de los testigos de Jehová. Después examinaremos la afirmación de que algunas de estas predicciones hacen que las fuentes sean “falsos profetas”. Por último, consultaremos la Biblia para resolver algunos puntos de controversia.

La cuestión en relación a la Iglesia Luterana

Una de las confesiones protestantes más prominentes es la Iglesia Luterana, originada por el reformador Martín Lutero (1483-1546). El empeoramiento de los acontecimientos durante el siglo XVI llevó a Lutero a predecir que el fin del mundo era inminente.

De acuerdo con Reformation Principles and Practice: Essays in Honor of Arthur Geoffrey Dickens, pág 169, Lutero afirmó: “Por mi parte, estoy seguro de que el día del juicio está a la vuelta de la esquina. No importa que no sepamos el día exacto... quizá alguien pueda calcularlo. Pero es cierto que los tiempos están llegando a su fin”. El investigador Robin Bruce Barnes, en su libro Prophecy and Gnosis-Apocalypticism in the Wake of the Lutheran Reformation, págs. 32 y 40, declara: “Para Lutero, había un claro modelo de degeneración en la historia mundial (...) Al hacer coincidir hechos históricos con profecías bíblicas, Lutero pudo anunciar la proximidad del cataclismo final y la liberación de los creyentes con relativa certeza. Estaba por tanto seguro de que su propio tiempo era el ‘tiempo del fin’ mencionado en Daniel 12, cuando el significado de tales profecías iba a ser revelado”.

Siguiendo la proclamación de un desastre inminente tras la muerte de Lutero, aparecieron regularmente recopilaciones de sus predicciones. Algunos eran panfletos breves, como “Las varias declaraciones proféticas del doctor Martín Lutero, el tercer Elías”. Acerca de este, el escritor luterano Robin Bruce Barnes, escribió en el libro Prophecy and Gnosis-Apocalypticism in the Wake of the Lutheran Reformation, pág. 64: “Lutero había profetizado que, tras su muerte, el Evangelio desaparecería”. Un celoso luterano llamado Adam Nachenmoser escribió una voluminosa obra titulada Prognosticam Theologicum hacia 1584, en la que trataba de interpretar todas las profecías de la Biblia. En un caso (según la obra anteriormente citada de R. B. Barnes, págs. 121, 122), Nachenmoser predijo que “en 1590 el Evangelio sería predicado a todas las naciones y se alcanzaría una maravillosa unidad. (...) El último día entonces estaría cercano. Nachenmoser ofreció numerosas conjeturas sobre la fecha; 1635 parecía la más probable”.

Otro dirigente luterano, Andreas Osiander, escribió Conjeturas sobre los últimos días y el fin del mundo (en latín en 1544 y en alemán en 1545). En esta obra se afirmó (según la obra de R. B. Barnes, pág. 116) que “la caída del Anticristo estaba prevista para 1672. Seguiría un período de unos 16 años durante el cual se predicaría el Evangelio por todo el mundo. Al final de ese tiempo, al empezar a pensar las personas que todo iba bien y que podían vivir como quisieran, caería un terrible castigo sobre ellos y el Señor vendría como un ladrón en la noche”.

Todas estas predicciones luteranas fallaron

La cuestión en relación a la Iglesia Católica Romana

La enorme Iglesia Católica Romana tiene también una historia de predicciones que nunca se cumplieron.

Gregorio I (Papa en 590-604), predijo que el fin del mundo era inminente en una carta que escribió a un monarca europeo llamado Etelberto. Según se cita en el libro de Bernard McGinn, Visions of the End—Apocalyptic Traditions in the Middle Ages, pág. 64, este Papa escribió: “Además, también deseamos que sepa su majestad, según hemos aprendido de las palabras del Dios Todopoderoso en sus Santas Escrituras, que el fin del presente mundo está ya cercano y el eterno Reino de los Santos se aproxima. Al irse aproximando este fin del mundo, sucederán muchas cosas inusuales: cambios climáticos, terrores del cielo... Estas cosas no van a suceder en nuestros propios días, pero todas ellas vendrán a continuación de nuestros tiempos”.

Según Cyclopaedia of Biblical, Theological & Ecclesiastical Literature, de M’Clintock y Strong, tomo 1, pág. 257, “Hacia el año 950, Adso, un monje de un monasterio de Franconia occidental, escribió un tratado sobre el anticristo, en el que asignaba un tiempo posterior para su venida, y también para el fin del mundo. (...) Dice: ‘Un rey franco restaurará el Imperio Romano y abdicará en el monte de los Olivos, y al disolverse su reino, el Anticristo será revelado”.

Este estudio no estaría completo sin hacer referencia a las predicciones del abad católico romano Joaquín de Fiore, célebre escritor y clérigo. Según Robin Bruce Barnes, en su libro Prophecy and Gnosis-Apocalypticism in the Wake of the Lutheran Reformation, pág. 22, “El pensador profético más original de la alta edad media fue el abad calabrés Joaquín de Fiore (1131-1202). (...) En sus escritos más influyentes, Joaquín interpretó la historia a través de la Biblia como un desarrollo progresivo de tres fases, cada una de las cuales era gobernada por una persona de la Trinidad. La Edad del Padre, una edad de temor y obediencia bajo la Ley, había sido consumada con la venida de Cristo. La Edad del Hijo era la época presente de la fe y la tutela bajo el Evangelio. Sería seguida a su vez por la Edad del Espíritu Santo. (...) Esta tercera y última fase histórica, en la que se consumaría la historia humana, ya estaba en sus albores a finales del siglo XII; Joaquín esperaba su realización completa una generaciones después del año 1200”.

Otro católico, Arnaldo de Villanova (según Visions of the End, pág. 147, y Prophecy and GnosisApocalypticism in the Wake of the Lutheran Reformation, pág. 24, de McGinn) predijo que el Anticristo aparecería en 1378.

Es obvio que todas estas predicciones católicas fallaron.

La cuestión en relación con la Iglesia Bautista

La Iglesia Bautista, con sus muchas ramificaciones, es una de las iglesias protestantes más prominentes en el mundo. También tiene su propio registro de predicciones especulativas. Según When Prophecy Fails, de Festinger, Riecken y Schaeter, pág. 7, uno de los primeros grupos, “los anabaptistas de principios del siglo XVI creían que el Milenio tendría lugar en 1533”.

Hoy día, en el tema del gobierno milenario de Cristo, al menos un bando de la Iglesia Bautista debe estar equivocado respecto a sus predicciones, pues hay básicamente dos puntos de vista proféticos en conflicto dentro de esa iglesia. Los autores O.K. Armstrong y Marjorie Armstrong lo dejaron claro en el capítulo 17 de su obra The Indomitable Baptists: "Un tema favorito de disputa entre bautistas ultraconservadores es la doctrina del Milenio, en relación con la segunda venida de Cristo. Una mención del Milenio en el libro de Apocalipsis, tomada literalmente, hizo surgir argumentos sobre el gobierno de Cristo sobre la Tierra, ya sea por mil años antes de su ascensión final o durante los mil años de después". Un grupo recibió el nombre de “premilenaristas” y el otro de “amilenaristas”, lo que hace surgir la cuestión de cuál grupo hizo la predicción correcta. Evidentemente, hay algún tipo de predicción fallida dentro de otra confesión ampliamente respetada.

A principios del siglo XX, el conocido Dr. Isaa M. Haldeman, pastor de la Primera Iglesia Bautista de la ciudad de Nueva York, predijo que antes de que los judíos volvieran a Palestina aparecería el Anticristo. En su libro The Signs of the Times, págs. 452-453, Haldeman explicó: “Las Escrituras enseñan que este hombre (el Anticristo) será el principal factor de que vuelvan los judíos como conjunto a su propia tierra; que será el poder que consiga el éxito del sionismo; que a través de él triunfará el nacionalismo de los judíos”. Cuando se fundó Israel en 1948, los judíos fueron restaurados a Palestina sin que hubiera llegado el Anticristo.

La cuestión en relación con las iglesias evangélicas pentecostales

Una de las principales iglesias protestantes “carismáticas” de nuestro tiempo es Asambleas de Dios. Este grupo tiene una rica historia de predicciones que no se cumplieron.

Un estudio definitivo sobre las predicciones realizadas por esta iglesia se publicó en 1977 bajo el título Armageddon Now!. Su autor, Dwight Wilson, es un ministro ordenado de Asambleas de Dios y ha servido como catedrático de Historia en el seminario Bethany Bible en Santa Cruz, California. Este libro habla de predicciones fallidas de esta y otras iglesias, y en su sobrecubierta se incluye el siguiente aviso: “El autor advierte a sus compañeros premilenaristas que perderán credibilidad si siguen viendo en cada crisis política un cumplimiento seguro de profecías bíblicas pese a sus obvios errores relativos a crisis anteriores”.

Durante la 1ª Guerra Mundial, la revista The Weekly Evangel, publicación oficial de Asambleas de Dios, hizo la siguiente predicción en su número del 10 de abril de 1917, pág. 3: “Aún no estamos en la lucha de Armagedón propiamente dicha, sino en su comienzo, y puede ser, si los estudiantes de profecías interpretan bien las señales, que Cristo venga antes de que termine la actual guerra, y antes de Armagedón. (...) La guerra preliminar al Armagedón, al parecer, ha comenzado”.

El número del 13 de mayo de 1916 de la misma revista, págs. 6-9, incluía un artículo titulado “Los tiempos de los gentiles” en el que se hicieron más predicciones. Entre ellas, de declaró: “Tal como Israel perdió el dominio sobre su tierra al principio de estos tiempos de los gentiles (606 a.E.C., según el autor de este artículo), parece que la primera fecha terminal marcaría algún tipo de principio de restauración de la tierra. ¿No da esto gran significado al movimiento sionista de parte de los judíos? (...) Qué inspirador es el pensamiento de que, si 1915 o 1916 resulta ser la primera fecha terminal, entonces los 19 años más hasta 1934 o 1935 pueden abarcar el tiempo del fin con su torbellino de acontecimientos, como el reino de los diez reyes, el Anticristo, el pacto de siete años...”.

Un destacado dirigente de Asambleas de Dios, Thomas M. Chalmers, en un sermón pronunciado a principios de los años 20 del siglo pasado ante la Iglesia de Asambleas de Dios de Springfield, Missouri, hizo predicciones basadas en su exégesis de Ezequiel capítulo 38. En parte afirmó: “Dentro de media docena o una docena de años (yo no creo que sean una docena de años), una bonita mañana los habitantes de Jerusalén verán una gran nube (véase el versículo 16); en pocos minutos, la nube desarrollará una gran nube de aviones que harán aterrizar a decenas de miles de hombres sobre el suelo de Palestina” ("Palestinian Mandate Approved", The King*s Business, XIII ,noviembre, 1922, pág. 1137). Las predicciones de Chalmers no se cumplieron.

La cuestión en relación con otras confesiones

Como prueba de que el arte de hacer predicciones erróneas dentro de la comunidad de la Iglesia tradicional no se ha limitado a las confesiones luterana, católica romana, bautista y pentecostal, tenemos los hechos que se constatan a continuación.

En el tomo II de The Prophetic Faith of our Fathers, el autor Leroy Edwin Froom hace la siguiente declaración (en las págs. 417 y 419) acerca de un prominente prelado anglicano: “Edwin Sandys (1519-1588), arzobispo de York y primado de Inglaterra, nació en Lancastershire. (...) Sandys dice: ‘Ahora bien, dado que no conocemos el día y la hora, estemos seguros de que esta venida del Señor está cerca. Él no es lento, como entendemos la lentitud. Que está próximo puede probablemente concluirse a partir de las Escrituras en diversos lugares. Las señales mencionadas por Cristo en el Evangelio, que deberían ser las precursoras de este día terrible, se han cumplido casi todas”. Esta predicción, realizada hace más de 400 años, ha resultado claramente errónea.

Una predicción bien conocida por los estudiantes de esta materia la realizó un dirigente de la Iglesia Nacional de Escocia, el “reverendo” John Cumming (1807-1881). En su libro Redemption Draweth Nigh, publicado en 1860, Cumming consideró que la expresión “siete tiempos” que aparece en Levítico 26:18, 19, 24 y 28 tenía una especial relevancia profética. Reconociendo que la Biblia indica que tres tiempos y medio equivalen a 1.260 días (véase Apocalipsis 12:6, 14), concluyó que siete tiempos debían equivaler a 2.520 días. Además, el hecho de que un día profético equivale a un año, los 2.520 días pasaron a ser 2.520 años literales. Entonces, Cumming añadió (págs. 142, 143): “Pero, ¿cuándo empezaron estos 2.520 años? Dios dice que en el tiempo en que el ‘rompería el orgullo de su poder’. ¿Cuándo sucedió esto? Encontramos que las diez tribus (de Israel) se hicieron tributarias tras el desmembramiento del reino bajo Roboam y Jeroboam; pero las otras dos tribus retuvieron su distanciamiento y existencia independiente hasta el tiempo de Manasés. Ahora bien, téngase en cuenta que la cautividad de Judá bajo Manasés tuvo lugar en el 3.480 A.M. (Año del Mundo). Si se añade a 3.480, el año del mundo, el período de tiempo antes de Cristo, 652 años; y si además se añade el año 1868 d.C., eso harán exactamente 6.000 años, lo que se conoce como los seis días, o 6.000 años que constituyen la semana del mundo, previa al descanso sabático o sábado milenario. En otras palabras, si se añade al año del mundo 3.480, cuando el orgullo de Judá fue quebrado, los siete tiempos o 2.520 años, encontraremos que eso asciende exactamente a 6.000 años. Bien, si esto es así, la aflicción de los judíos cesará para finales del año 1867, los judíos serán restaurados, la opresión gentil llegará a su fin; Jerusalén ya no será pisoteada sino recuperada. (...) Cristo aparecerá a su antiguo pueblo. (...) Puede que me equivoque en esta estimación del comienzo de la fecha; juzguen ustedes mismos. Yo aporto los datos, pero me niego a decidir”. Fue la Historia la que decidió.

William Miller (1782-1849) suele ser reconocido como fundador de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. Acerca de él, el profesor Frank S. Mead escribió (Handbook of Denominations in the United States, sexta edición, págs. 17, 18): “Tan influyente fue William Miller (1782-1849), que a sus seguidores se les conoció durante años como milleristas. Miller se hizo bautista en 1816. Enseguida empezó un cuidadoso estudio de las Escrituras, concentrándose en las profecías de Daniel y Apocalipsis. Usando tan solo la Biblia, sus referencias marginales y la concordancia de Cruden, llegó a la conclusión a la que muchos eruditos bíblicos del viejo y el nuevo mundo ya habían llegado, a saber, que el ‘día’simbólico de la profecía bíblica representa un año. También concluyó que los 2.300 ‘días’ de Daniel 8:14 empezaron al mismo tiempo que las 70 semanas de años de Daniel 9, o desde 457 a.C., el año del mandato de reconstruir y restaurar Jerusalén; y creía que el período más largo de los dos terminaría en 1843 o cerca, calculándolo con el sistema judío. Miller pensaba que el ‘santuario’ mencionado en Daniel 8:14 era la tierra (o la Iglesia) que sería limpiada por fuego en el segundo advenimiento. Llegó a creer que esta limpieza tendría lugar en algún momento entre el 21 de marzo de 1843 y el 21 de marzo de 1844. Cuando la expectativa del advenimiento no se hubo materializado en la primavera de 1844, muchos dejaron el movimiento. Los asociados de Miller, basándose en un estudio meticuloso de tipos del Antiguo Testamento, establecieron una segunda fecha, 22 de octubre de 1844, como el gran día antitípico de expiación, confiando en que el ‘día del Señor está cerca, a las puertas’. (...) El 22 de octubre pasó sin ninguna segunda venida. Entonces grandes cantidades perdieron todo interés por el adventismo y volvieron a sus anteriores iglesias o abandonaron la fe cristiana”. Los que permanecieron en el movimiento adventista formaron nuevos grupos, como los actuales Adventistas del Séptimo Día, la Iglesia Cristiana del Advenimiento y la Iglesia Cristiana del Advenimiento Primitiva. Incluso uno de los grupos adventistas, los Segundoadventistas (no confundir con los adventistas del séptimo día) enseñaron que el mundo y todo lo que había en él salvo los segundoadventistas sería quemado en 1873 o 1874.

Uno de los ministros más influyentes de la costa oeste de Estados Unidos es Chuck Smith, pastor de Calvary Chapel de Costa Mesa, California, una iglesia independiente. En la sobrecubierta de su libro, End Times, se denomina a Smith un “conocido erudito bíblico y profesor de profecía”. Cuando este libro se publicó hace unos años, él hizo la siguiente predicción: “Al mirar la escena mundial de hoy día, parece que la venida del Señor está muy, muy cercana. Pero no sabemos cuándo será. Podría ser que el Señor espera por más tiempo. Si entiendo correctamente la Biblia, Jesús nos enseñó que la generación que vea ‘echar brotes a la higuera’, el nacimiento de la nación de Israel, será la generación que vea el regreso del Señor; creo que la generación de 1948 es la última generación. Puesto que una generación de juicio dura cuarenta años y el periodo de tribulación dura siete años, creo que el Señor podría venir a por su iglesia en cualquier momento antes de que empiece la tribulación, lo que significaría en cualquier momento antes de 1981. (1948 + 40 - 7 = 1981) Sin embargo, es posible que Jesús feche el principio de la generación desde 1967, cuando Jerusalén volvió a estar bajo control israelí por primera vez desde 587 a.C. No sabemos con seguridad cuál año marca realmente el principio de la última generación" (págs. 35, 36).

Un punto de vista similar se expresó en el difundido libro The Late Great Planet Earth, del pastor Hal Lindsey. Este libro se publicó originalmente en mayo de 1970. En la página 43, Lindsey recomendó: “La señal más importante de Mateo tiene que ser la restauración de los judíos a su tierra en el renacimiento de Israel. Incluso la ‘higuera’ metafórica ha sido un símbolo histórico de la nación de Israel. Cuando el pueblo judío, tras casi 2.000 años de exilio bajo incesante persecución, volvió a ser una nación en mayo de 1948, la ‘higuera’ echó sus primeras hojas. Jesús dijo que esto indicaría que él estaba ‘a las puertas’, listo para volver. Entonces dijo: ‘En verdad os digo, esta generación no pasará hasta que todas estas cosas tengan lugar’(Mateo 24:34). ¿Qué generación? Obviamente, en contexto, la generación que vería estas cosas, principalmente el renacimiento de Israel. Una generación en la Biblia es algo así como 40 años. Si esta es una deducción correcta, entonces después de 40 años o así desde 1948, todas estas cosas podrían tener lugar. Muchos eruditos que han estudiado la profecía bíblica durante toda su vida creen que esto es así". Esto significaba que hacia 1988 o 1989, "todas estas cosas tendrían lugar”.

En cuanto a una confesión no cristiana, como es el judaísmo, el libro When Prophecy Fails, de Leon Festinger, Henry W. Riecken y Stanley Schaeter (University of Minnesota Press, 1956), pág. 9, dice: "Entre los judíos de aquel tiempo (los años cuarenta del siglo XVII), prevalecía la creencia de que el Mesías vendría en el año 1648. Su venida iría acompañada de todo tipo de milagros y la era de la redención empezaría a amanecer. (...) Sabbatai Zevi se autoproclamó como el prometido Mesías ante su pequeño grupo de discípulos. No es necesario decir que el año 1648 pasó y la era de redención no amaneció ni llegaron los esperados milagros".

LOS TESTIGOS DE JEHOVÁ EN RELACIÓN CON LA CUESTIÓN

La moderna confesión religiosa conocida como Testigos de Jehová empezó con un joven americano llamado Charles Taze Russell, nacido el 16 de febrero de 1852. Un examen de las Escrituras ayudado por Nelson H. Barbour, de Rochester, Nueva York, llevó a Russell a la conclusión de que 6.000 años de historia humana terminarían en 1874 (véase Studies in the Scriptures, "The Finished Mystery", págs.54, 55).

Barbour era un adventista independiente que pensaba que Cristo había estado presente, en su parousía, desde 1874 y que esta presencia era invisible, no vista con los ojos literales. Esto situaba al mundo en el “tiempo del fin” hacia 1874. Basándose en que los datos se consideraban correctos y los puntos de vista se tenían por precisos, los escritos de Russell reflejaban su aceptación de la fecha de 1874 incluso después de separarse de Barbour (véase Studies in the Scriptures, "The Finished Mystery", págs.167, 377, 386; también God’s Kingdom of a Thousand Years Has Approached, págs. 186, 187; más tarde, el segundo presidente de la Watch Tower Society, J.F. Rutherford, llegó a la fecha de 1874 aplicando el principio bíblico de “un día por un año” a los 1.335 días mencionados en Daniel 12:12; los 1.335 años se añadieron al año 539 d.C. y así se llegaba a 1874; véase Harp of God, págs. 234-236).

El error en la cronología fue más tarde corregido y cambió el entendimiento sobre el asunto. De hecho, el error en la cronología deducida de la Biblia tenía un desfase de 100 años (véase God’s Kingdom of a Thousand years Has Approached, págs.206-211). La cronología corregida trasladó el final de 6.000 años de historia humana hasta 1975, lo que volvió a avivar la expectación entre los testigos de Jehová al acercarse tal año (véase Life Everlasting in Freedom of the Sons of God, págs.26-35 y la revista The Watchtower, 15 de agosto de l968, págs. 494-501). La noción de que el cumplimiento de 6.000 años de historia humana llevaría al fin y sería seguido inmediatamente por acontecimientos que culminarían en el abismamiento de Satanás y el principio del reinado milenario de Cristo, es una noción mantenida por numerosos individuos a lo largo de nuestra Era (véase, por ejemplo, el capítulo 15 de La Epístola de Bernabé).

Después de los tiempos de Russell, los  Estudiantes de la Biblia tuvieron inclinaciones a adelantarse a los acontecimientos respecto al año 1925. En la publicación Vindication, libro 3, págs. 101, 102, encontramos la referencia: “El rey Salomón llevaba en el trono de Israel más de tres años cuando empezó la construcción del templo, o la casa profética del Señor en Jerusalén. ‘Y fué en el año cuatrocientos ochenta después que los hijos de Israel salieron de Egipto, en el cuarto año del principio del reino de Salomón sobre Israel, en el mes de Ziph, que es el mes segundo, que él comenzó á edificar la casa de el Altísimo’ (1 Reyes 6:1). Es evidente que este texto debería decir, "... en el año quinientos ochenta después que los hijos de Israel salieron de la tierra de Egipto”, el error surge en la traducción. (...) Cuando los israelitas salieron de Egipto, Jehová fijó el mes de Abib, más tarde denominado Nisán, como el inicio del año. (...) Zif era el siguiente mes, por tanto el segundo mes del año, lo que fija el tiempo anteriormente mencionado como la primavera del cuarto año del reinado de Salomón, o aproximadamente tres años y medio después de que empezara su reinado. Esto bien podría coincidir con el principio de la edificación de Sión, la casa real y oficial del Señor Dios. Cristo Jesús fue colocado sobre su trono en el año 1914 (Salmo 2:6). La primavera de su cuarto año nos llevaría la primavera de 1918. Salomón finalizó la edificación del templo en Jerusalén siete años después de empezarla. ‘Y en el undécimo año, en el mes de Bul, que es el octavo mes, fue terminada la casa con todas sus partes y de acuerdo con todo su diseño. Por tanto, tardó siete años en edificarlo’ (1 Reyes 6:38). Aquí tan solo se sugiere que esto podría significar que siete años después de 1918, es decir, el año 1925, marcaría el tiempo en que una cantidad suficiente habría sido traída al templo invisible del Señor para constituir los 144.000. (...) Allí donde las Escrituras no son claras sobre un punto, no podemos saber con certeza que representan realmente estas fechas representativas, si es que representan algo...”. También, en The Watchtower del 15 de febrero de 1984, pág. 23, dice: “El año 1925 también supuso expectativas para los siervos de Jehová. Se pensaba que un ciclo de 70 jubileos típicos (70 x 50 años) desde el tiempo en que Israel entró en la Tierra Prometida terminaría en 1925 y marcaría el principio del Gran Jubileo Antitípico, el Reinado Milenario de Cristo Jesús. No resultó así”.

En 1941, los testigos de Jehová publicaron el folleto Comfort All That Mourn en la pág. 22 leemos: “Fijémonos de nuevo en la profecía de Daniel. Cuando Jehová entregó a Daniel la profecía, él no la comprendía, así lo reconoce. Jehová hizo entonces que su ángel se apareciera a Daniel, y éste le entregó el siguiente mensaje de Jehová: ‘Y tú irás al fin, y reposarás, y te levantarás en tu suerte al fin de los días’ (Daniel 12:13). Claramente, esta parte de la profecía significa que Daniel murió y descansó en la muerte desde entonces, pero al final de los días de la profecía Daniel será levantado de la muerte como hombre perfecto y permanecerá en su ‘suerte’ (...) Confiamos en que Daniel, el profeta de Dios pronto se levantará entre las personas de esta Tierra y muchos lo verán y se regocijarán”. Basándose en la suposición de que Daniel sería resucitado después de “los días” a los que acababa de referirse, es decir, los 1.335 “días” mencionados en el versículo 12, algunos Testigos prominentes llegaron a la conclusión de que Daniel y otros como él (Abrahán, Isaac, Jacob, etc.) serían resucitados antes de la "gran tribulación". Como una demostración pública de su fe en la resurrección de estos fieles siervos de Dios de la antigüedad, los Testigos adquirieron una propiedad en San Diego llamada “Beth-Sarim”, que significa “Casa de príncipes” (esta propiedad aún existe, pero es propiedad privada de personas no testigos). La Watchtower del 15 de marzo de 1937, pág. 86, declaró: “Aquellos antiguos testigos especialmente mencionados por el apóstol en Hebreos capítulo 11 (...) El Señor en su bondad amorosa hace provisión y esperamos con confianza que aquellos hombres fieles de la antigüedad estarán de vuelta en la Tierra antes de que termine Armagedón y mientras algunos de los miembros del Resto estén aún en la Tierra. (...) Hay al menos una casa en la Tierra cuyo título de propiedad se mantiene en custodia para uso y beneficio de aquellos hombres fieles” (véase también el libro Salvation de J.F. Rutherford, págs. 311-313). Esta interpretación honesta de Daniel 12:9-13, con el tiempo, resultó ser inexacta.

(Los testigos de Jehová siguen manteniendo, pese a estas expectativas no acertadas, que actualmente estamos en los “últimos días”, basándose en su exégesis de los “siete tiempos” de Daniel 4 y en los acontecimientos históricos que se consideran profetizados en el Nuevo Testamento. Para más información:
http://www.watchtower.org/ )

http://tj-defendidos.blogspot.com/2012/05/por-que-no-somos-falsos-profetas.html


Al leer la Biblia, Charles Russell (y otros antes de él) descubrieron que muchas enseñanzas religiosas populares no tenian apoyo en la Biblia. Eso pasó alla por 1874 y para probarlo se usaron las Biblias que se tenian a mano entonces.

Los cristianos verdaderos no son seguidores de hombres, sino de Dios y de Cristo.

Por eso, al cristiano verdadero no le afectan las críticas hechas hacia algun individuo en particular.

Algunos, en vez de analizar el mensaje bíblico, critican a los mensajeros, a los que leen la Biblia o la proclaman.

Había muchas verdades bíblicas que la cristiandad en general estuvo ocultando. Otros estudiosos bíblicos antes que Carlos Taze Russell señalaron los mitos que se habían infiltrado en la cristiandad, algunos de ellos son:

* Mito 1: El alma es inmortal
* Mito 2: Las personas malas sufren tormento en el infierno
* Mito 3: Todos los buenos van al cielo
* Mito 4: Dios es una Trinidad
* Mito 5: María es la Madre de Dios
* Mito 6: Está bien usar imágenes para adorar a Dios

Pasajes bíblicos como los siguientes, y otros mas, muestran la verdad:
1) Ezequiel 18:4
2) Romanos 6:23, Eclesiastes 9:5,10
3) Mateo 5:5, Salmo 37:29, Mateo 6:9,10, Hechos 2:34
4) Deuteronomio 6:3.



http://es.answers.yahoo.com/question/index?qid=20100814051531AAEhyUn

http://www.watchtower.org/s/20091101/article_02.htm 


Eso se viene anunciando desde 1879 en la Revista "Watchtower", en español hoy "La Atalaya".


---Allá en 1880, se advirtió al mundo de una crisis venidera en 1914. (Como todos sabemos, en 1914 empezó la Primera Guerra Mundial, y el mundo ha ido de mal en peor desde entonces).


Coinciden con esto expertos, entre otros, Alan Greenspan (mundialmente conocido ex director del Federal Reserve) coincide en que 1914 fue un año crucial en la historia de los siglos, en su libro "La era de las Turbulencias"., páginas 409 y 542.

--- La revista denunció algunas de las doctrinas religiosas de más extensa aceptación como doctrinas que no tienen apoyo bíblico, por ejemplo:
---"Apagó" el fuego del infierno (Eclesiastés 9:5);
---Probó que el alma no es inmortal (Ezequiel 18:4);
---Mostró que Jesús es el Hijo de Dios, no el Dios Todopoderoso.-Marcos 13:32.
---Dió guía espiritual y consuelo a millones.
---Indicó el proceder de neutralidad cristiana, 1939.
---En plena 2da guerra mundial, La Atalaya indicó lo que la Biblia dice acerca de la Sociedad de Naciones. Se anunció paz en medio de la guerra, contrario a todas las tendencias del momento.

http://www.watchtower.org/s/jt/article_02.htm


Citas bíblicas tomadas de la versión Reina-Valera de 1909. Las citas de publicaciones de los testigos de Jehová están basadas en sus ediciones en inglés. El artículo está basado en parte del artículo "The Churches, Jehovah's Witnesses, and the Question of Unfulfilled Prophetic Expectations", publicado por Hal Flemings en http://www.jehovah.to/exe/general/prophetic.htm

Tomado de
http://www.tjdefendidos.org/profetas.htm consultado en 2009.

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