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domingo, 26 de septiembre de 2010

Esperanza para los seres queridos que han muerto.

¿Qué esperanza hay para los seres queridos que han muerto?

http://www.jw.org/es/publicaciones/libros/Qu%C3%A9-esperanza-hay-para-los-seres-queridos-que-han-muerto/1101987030/

“Si un hombre muere, ¿volverá a vivir?”, preguntó hace mucho tiempo el patriarca Job. (Job 14:14, Versión Popular.) Quizás usted también se haya hecho esta pregunta. ¿Cómo se sentiría si supiese que iba a poder reunirse de nuevo, aquí mismo en la Tierra y bajo condiciones inmejorables, con sus seres queridos que han muerto?
Pues bien, la Biblia promete lo siguiente: “Tus muer-tos vivirán...Se levantarán”. Y también dice: “Los justos mismos poseerán la tierra, y residirán para siempre sobre ella”. (Isaías 26:19; Salmo 37:29.)
Para poder confiar plenamente en tales promesas necesitamos la respuesta a algunas preguntas básicas como: ¿Por qué muere la gente? ¿Dónde están los muertos? Y ¿cómo podemos estar seguros de que volverán a vivir?

La muerte y lo que sucede al morir

La Biblia aclara que originalmente la intención de Dios no era que los humanos muriesen. Él creó a la primera pareja humana, Adán y Eva, los colocó en un paraíso terrestre llamado Edén y les mandó que tuviesen hijos y que extendiesen su hogar paradisíaco por toda la Tierra. Solo morirían si desobedecían sus instrucciones. (Génesis 1:28; 2:15-17.)
Adán y Eva no apreciaron la bondad de Dios, y por lo tanto, desobedecieron y tuvieron que sufrir el castigo prescrito. “[Volverás] al suelo —dijo Dios a Adán— porque de él fuiste tomado. Porque polvo eres y a polvo volverás.” (Génesis 3:19.) Antes de ser creado, Adán no existía; era polvo. Y debido a su desobediencia, o pecado, Adán fue condenado a volver al polvo, a un estado de inexistencia.
Por consiguiente, la muerte es la ausencia de vida. La Biblia hace el siguiente contraste: “El salario que el pecado paga es MUERTE, pero el don que Dios da es VIDA eterna”. (Romanos 6:23.) También indica que la muerte es un estado de inconsciencia total, pues dice: “Porque los vivos están conscientes de que morirán; pero en cuanto a los muertos, ELLOS NO ESTÁN CONSCIENTES DE NADA EN ABSOLUTO”. (Eclesiastés 9:5.) Además, explica que cuando una persona muere “sale su espíritu, él vuelve a su suelo; EN ESE DÍA DE VERAS PERECEN SUS PENSAMIENTOS”. (Salmo 146:3, 4.)
Sin embargo, en vista de que solo fueron Adán y Eva los que desobedecieron aquel mandato en Edén, ¿por qué tenemos que morir todos nosotros? Es porque todos hemos nacido después de la desobediencia de Adán, y por lo tanto, todos hemos heredado de él el pecado y la muerte. La Biblia lo explica así: “Por medio de un solo hombre [Adán] el pecado entró en el mundo, y la muerte mediante el pecado, y así la muerte se extendió a todos los hombres”. (Romanos 5:12; Job 14:4.)
Pero alguien pudiera preguntar: ‘¿No tienen los seres humanos un alma inmortal que sigue viviendo después de la muerte?’. Muchos han enseñado esta doctrina, y hasta dicen que la muerte es una puerta que conduce a otra vida. Pero esta idea no viene de la Biblia. Más bien, la Palabra de Dios enseña que usted es un alma, que su alma es realmente USTED, con todas sus facultades físicas y mentales. (Génesis 2:7; Jeremías 2:34; Proverbios 2:10.) La Biblia también dice: “El alma que esté pecando... ella misma morirá”. (Ezequiel 18:4.) No hay ningún pasaje bíblico que enseñe que el hombre tenga un alma inmortal que siga viviendo después de la muerte del cuerpo.

 

Cómo pueden volver a vivir los seres humanos

Una vez que el pecado y la muerte entraron en el mundo, Dios reveló que tenía el propósito de que los muertos fueran devueltos a la vida mediante una resurrección. Por consiguiente, la Biblia explica: “Abrahán [...] estimó que Dios podía levantarlo [a su hijo Isaac] hasta de entre los muertos”. (Hebreos 11:17-19.) La confianza de Abrahán no era infundada, pues la Biblia dice del Todopoderoso: “Él no es Dios de muertos, sino de vivos, porque para él todos ellos viven”. (Lucas 20:37, 38.)
Sí, el Dios Todopoderoso no solo tiene el poder de resucitar a las personas a quienes Él escoge, sino también el deseo de hacerlo. El propio Jesucristo dijo: “No se maravillen de esto, porque viene la hora en que todos los que están en las tumbas conmemorativas oirán su voz y saldrán”. (Juan 5:28, 29; Hechos 24:15.)
Poco después de decir esto Jesús vio una procesión funeraria que salía de la ciudad israelita de Naín. El joven que había muerto era el hijo único de una viuda. Al contemplar su gran pesar, Jesús se enterneció; y dirigiéndose al cuerpo sin vida, le ordenó: “Joven, yo te digo: ¡Levántate!”. Y el joven se incorporó y Jesús se lo dio a su madre. (Lucas 7:11-17.)
Al igual que en el caso de esa viuda, también hubo un gran éxtasis cuando Jesús estuvo en el hogar de Jairo, el presidente de la sinagoga judía. Su hija de doce años había muerto. Al llegar Jesús a la casa de Jairo, se dirigió a donde estaba la niña muerta y le dijo: “Muchacha, ¡levántate!”. ¡Y se levantó! (Lucas 8:40-56.)
Posteriormente murió Lázaro, un amigo de Jesús. Cuando Jesús llegó a su casa, hacía cuatro días que Lázaro había muerto. Aunque estaba muy apesadumbrada, su hermana Marta expresó su esperanza diciendo: “Yo sé que se levantará en la resurrección en el último día”. Pero Jesús fue a la tumba, ordenó que quitaran la piedra y clamó: “¡Lázaro, sal!”. ¡Y salió! (Juan 11:11-44.)
Piense en esto: ¿En qué condición se encontraba Lázaro durante los cuatro días que estuvo muerto? Lázaro no dijo nada de haber estado en un cielo de inmensa dicha o en un infierno de tormento, y de haberlo experimentado seguramente lo habría dicho. No, Lázaro estuvo completamente inconsciente en la muerte y hubiera continuado en esa condición hasta “la resurrección en el último día” si Jesús no lo hubiese devuelto a la vida entonces.
Es cierto que esos milagros de Jesús sólo tuvieron un beneficio temporal, ya que las personas a quienes resucitó volvieron a morir. Sin embargo, él probó hace 1.900 años que, con el poder de Dios, ¡los muertos verdaderamente pueden volver a vivir! De modo que mediante sus milagros Jesús demostró en pequeña escala lo que sucederá en la Tierra bajo el Reino de Dios.

Cuando muere un ser querido

Cuando el enemigo muerte ataca, aunque usted tenga la esperanza de la resurrección, puede experimentar un enorme pesar. Abrahán tenía fe en que su esposa volvería a vivir, sin embargo leemos que “Abrahán entró a plañir a Sara y a llorarla”. (Génesis 23:2.) ¿Y cómo reaccionó Jesús? Cuando Lázaro murió, él “gimió en el espíritu y se perturbó”, y poco después “cedió a las lágrimas”. (Juan 11:33, 35.) De modo que el llorar cuando muere un ser querido no es una señal de debilidad.
La muerte de un hijo es una experiencia sumamente penosa, especialmente para la madre. Por eso la Biblia reconoce el amargo pesar que puede experimentar una madre. (2 Reyes 4:27.) Por supuesto, lo mismo es cierto con respecto al padre. “¡Oh, que yo pudiera haber muerto, yo mismo, en lugar de ti!”, se lamentó el rey David cuando murió su hijo Absalón. (2 Samuel 18:33.)
Sin embargo, si usted tiene confianza en la resurrección, su pesar podrá ser superado. La Biblia dice que no se apesadumbrará “como lo hacen también los demás que no tienen esperanza”. (1 Tesalonicenses 4:13.) Al contrario, usted se acercará a Dios en oración, y la Biblia le promete: “Él mismo te sustentará”. (Salmo 55:22.)
A menos que se indique lo contrario, todas las citas bíblicas se han tomado de la Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras.

Disponible en línea en el SITIO OFICIAL DE LOS TESTIGOS DE JEHOVÁ.
http://www.jw.org/es/publicaciones/libros/Qu%C3%A9-esperanza-hay-para-los-seres-queridos-que-han-muerto/1101987030/


Copyright © 2005 Watch Tower Bible and Tract Society of Pennsylvania. Derechos reservados



POR FAVOR VEA EL ARTICULO:
"LA MUERTE SÍ TIENE REMEDIO", haciendo clic en el siguiente enlace.
http://wol.jw.org/es/wol/d/r4/lp-s/2006201?q=muerte+tiene+remedio&p=par


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ESPIRITISMO ES UN ENGAÑO.


Abra su Biblia en Deuteronomio capitulo 18 y verá que Dios condenaba con pena de muerte a los de su pueblo que intentaran comunicarse con los muestos.

Amonestación contra costumbres paganas

"9 »Cuando entres a la tierra que Jehová, tu Dios, te da, no aprenderás a hacer según las abominaciones de aquellas naciones.

10 No sea hallado en ti quien haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, ni quien practique adivinación, ni agorero, ni sortílego, ni hechicero,

11 ni encantador, ni adivino, ni mago, ni quien consulte a los muertos.[d]

12 Porque es abominable para Jehová cualquiera que hace estas cosas, y por estas cosas abominables Jehová, tu Dios, expulsa a estas naciones de tu presencia."

Biblia Reina Valera 1995


Nota [d] : Deuteronomio 18:11-- Exodo 22.18; Levítico 19.26,31; Isaías 8.19.

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