lunes, 15 de febrero de 2010

JONÁS Y EL PEZ GRANDE

El relato de Jonás ha sido cuestionado por los críticos...¡pero a veces son los mismos críticos que dicen que "no puede haber milagros"!

Otros, para evitar ir contra la corriente, prefieren tildarlo de "parábola", o "cuento"..

Sin embargo, ha habido relatos del siglo 19 sobre un pescador que cayó de un barco, fue tragado por un pez grande y sobrevivió.

Sus compañeros capturaron el pez, lo abrieron con cuidado. El hombre estuvo con su piel algo quemada por los jugos gástricos pero sobrevivió...

Algunos dicen: ‘Imposible. Ninguna criatura marina puede tragarse a un hombre’. No obstante, el cachalote y el enorme tiburón blanco sí pueden hacerlo. La revista National Geographic (diciembre de 1992) mencionó otra posibilidad:

---EL TIBURÓN BALLENA.Es el mayor escualo, y puede llegar a medir 28 metros de longitud y pesar hasta 70 toneladas.

“La peculiar anatomía del aparato digestivo del tiburón ballena trae a la memoria la historia de Jonás. Usted puede imaginarse la descomunal boca del escualo succionándolo accidentalmente [...]. En las cavernosas fauces de un tiburón ballena adulto no muy grande cabrían con facilidad un par de Jonases.”

El tiburón ballena se alimenta de plancton y kril, que “filtra en el esófago y engulle en la enorme y dilatable cocina de banquetes que es su estómago cardial”. Pero ¿cómo podría salir de allí? La revista National Geographic sigue diciendo: “Los tiburones tienen un método para deshacerse sin brusquedad de los objetos grandes que se han tragado y resultan difíciles de digerir [...]. El tiburón puede vaciar su estómago cardial invirtiéndolo y sacándolo por la boca para expulsar su contenido. [...] De modo que usted podría salir deslizándose sobre una capa mucosa, más viscoso, pero más sabio debido a la experiencia”.

En la actualidad no se han hallado tiburones ballena en el Mediterráneo, aunque se han visto en lugares tan septentrionales como la ciudad de Nueva York. ¿Se internaban en aguas mediterráneas en tiempos de Jonás? Nadie lo sabe con certeza. La Biblia no especifica qué criatura marina utilizó Jehová.

---Sin embargo, Jesús mismo confirmó la veracidad del relato de Jonás. (Mateo 12:39, 40.)

Una de las objeciones favoritas en el pasado era que no existía ningún animal acuático capaz de tragarse a un hombre. Sin embargo, este argumento ha quedado rebatido. El CACHALOTE,dotado de una enorme cabeza, que constituye casi un tercio de su cuerpo, puede tragarse perfectamente a un hombre entero. (Mammals of the World, de Walker, revisión de R. Nowak y J. Paradiso, 1983, vol. 2, pág. 901.) Es interesante que existen indicios de que Jope fue en el pasado un puerto ballenero.

Por otra parte, es posible que el pez que se tragó a Jonás haya sido un TIBURÓN BLANCO. Un ejemplar que se pescó en 1939 contenía en su estómago dos tiburones enteros de unos dos metros de longitud, ambos del tamaño aproximado de un hombre. Y los tiburones blancos merodean por todos los mares del globo, incluido el Mediterráneo.
(Australian Zoological Handbook, “The Fishes of Australia”, de G. P. Whitley, Sydney, 1940, Parte 1: “The Sharks”, pág. 125; The Natural History of Sharks, de R. H. Backus y T. H. Lineaweaver III, 1970, págs. 111, 113.)

Hay que puntualizar, no obstante, que lo único que dice la Biblia es: “Jehová asignó un GRAN PEZ para que se tragara a Jonás”. (Jon 1:17.) De modo que no puede precisarse qué “pez” en concreto se tragó al profeta. De hecho, el conocimiento de que dispone el hombre sobre las criaturas que habitan los mares y océanos es aún limitado. "Scientific American" (sep.1969, p. 162) dijo: “Al igual que ha ocurrido en el pasado, la exploración del mundo abisal sacará a la luz criaturas desconocidas, incluso individuos de grupos que por largo tiempo se han considerado extintos”.


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¿ACEPTARÍAN EN NÍNIVE A UN PROFETA EXTRANJERO?

Cuando se le comisionó por segunda vez para ir a Nínive, Jonás emprendió el largo viaje hacia esa ciudad.

“Finalmente Jonás comenzó a entrar en la ciudad por distancia de un día de camino, y siguió proclamando y diciendo: ‘Solo cuarenta días más, y Nínive será derribada’.” (Jon 3:1-4.)

La Biblia no dice si Jonás conocía el idioma asirio o si se le facultó de forma milagrosa para hablarlo. Quizás incluso habló en hebreo y alguien que conocía este idioma hizo de intérprete. En tal caso, es posible que las palabras de Jonás suscitaran gran curiosidad y mucha gente se preguntara qué decía ese extranjero.

Algunos críticos consideran increíble que los ninivitas, incluido el rey, respondieran a la predicación de Jonás. (Jon 3:5-9.)

Sin embargo, son interesantes a este respecto las observaciones del comentarista C. F. Keil:

“La profunda impresión que les causó a los ninivitas la predicación de Jonás, de manera que toda la ciudad se arrepintió en saco y cenizas, es bastante verosímil, si tan solo tenemos presente la gran susceptibilidad de las razas orientales a la emoción, el temor a un Ser Supremo que es peculiar de todas las religiones paganas de Asia y la gran estima en que se tenía tanto la adivinación como los oráculos en Asiria desde los tiempos más primitivos [...]; además, si tenemos en cuenta el hecho de que apareciese un extranjero que, sin ningún interés personal concebible, sin ningún temor y con intrepidez, reveló a la gran ciudad real sus caminos impíos y anunció su inminente destrucción con la confianza tan característica de los profetas enviados por Dios, no podía menos que causar una honda impresión en la mente de la gente, impresión que sería más honda si el informe de las obras milagrosas de los profetas de Israel había penetrado en Nínive”.

(Commentary on the Old Testament, 1973, vol. 10, “Jonah 3:9”, págs. 407, 408.)
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¿POR QUE NO HAY CONFIRMACION EXTERNA?
Hay quien duda de la autenticidad del libro de Jonás porque no hay confirmación de la obra de este profeta en los registros asirios. No obstante, la ausencia de tal información no debería sorprendernos. Antiguamente las naciones tenían por costumbre ensalzar sus éxitos, no sus fracasos y humillaciones, y omitían cualquier cosa que les fuese desfavorable. Por otra parte, ya que no se han conservado o hallado todos los registros antiguos, nadie puede decir con certeza que nunca existió un relato escrito de lo que sucedió en el tiempo de Jonás.
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REFERENCIAS:
JONAS, diccionario bíblico
http://wol.jw.org/es/wol/d/r4/lp-s/1200002504 

 JONAS, LIBRO HISTORIAS BIBLICAS
http://www.jw.org/es/publicaciones/libros/Historias-b%C3%ADblicas/parte-4-primer-rey-de-israel-a-cautiverio-en-babilonia/Historia-70-Jon%C3%A1s-y-el-gran-pez/


--National Geographic (diciembre de 1992)
--Mammals of the World, de Walker, revisión de R. Nowak y J. Paradiso, 1983, vol. 2, pág. 901.
--Australian Zoological Handbook, “The Fishes of Australia”, de G. P. Whitley, Sydney, 1940, Parte 1: “The Sharks”, pág. 125;
--The Natural History of Sharks, de R. H. Backus y T. H. Lineaweaver III, 1970, págs. 111, 113
--Scientific American (septiembre 1969, pág. 162)

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