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sábado, 21 de noviembre de 2009

COMO ORAR PARTE 1, 2

http://jw.org

http://www.jw.org/es/ense%C3%B1anzas-b%C3%ADblicas/preguntas/


*¿A quién debemos orar?

Jesús enseñó a sus discípulos a orar así: “PADRE NUESTRO que estás en los cielos” (Mateo 6:9). Por lo tanto, debemos dirigir nuestras oraciones únicamente a Jehová Dios. Sin embargo, él quiere que reconozcamos la posición que ocupa su Hijo unigénito, Jesucristo. Jehová envió a Jesús a la Tierra para que fuera el rescate que nos liberara del pecado y la muerte (Juan 3:16; Romanos 5:12). Además, lo nombró Sumo Sacerdote y Juez (Juan 5:22; Hebreos 6:20). Por eso, las Escrituras nos dicen que oremos mediante Jesús. Él mismo dijo: “Yo soy el camino y la verdad y la vida. Nadie viene al Padre sino por mí” (Juan 14:6). Para que nuestras oraciones sean escuchadas, deben ir dirigidas únicamente a Jehová por medio de su Hijo.

*¿Hay que adoptar una postura especial?

No. Jehová no nos pide que pongamos de cierta manera las manos o el cuerpo entero. La Biblia enseña que hay varias posturas adecuadas para orar. Por ejemplo, la persona puede estar sentada, inclinada, arrodillada o de pie (1 Crónicas 17:16; Nehemías 8:6; Daniel 6:10; Marcos 11:25). Lo que de verdad importa no es adoptar una postura para que nos vean, sino tener la debida actitud. De hecho, podemos orar en silencio y en cualquier lugar, tanto si estamos realizando nuestras labores habituales como si surge una emergencia. Puede que nadie se dé cuenta de que estamos orando, pero Jehová sí nos escucha (Nehemías 2:1-6).

*¿Qué asuntos podemos mencionar en nuestras oraciones?

La Biblia responde: “No importa [...] lo que pidamos”, siempre que sea “conforme a su voluntad, [Jehová] nos oye” (1 Juan 5:14). Así que podemos incluir cualquier asunto que esté de acuerdo con la voluntad de Dios. Por ejemplo, ¿desea él que le contemos nuestras preocupaciones? ¡Claro que sí! Orar a Jehová es como hablar con un amigo íntimo. Podemos ‘derramarle nuestro corazón’, es decir, expresarle con toda confianza lo que sentimos (Salmo 62:8). También es apropiado pedirle que nos ayude con su espíritu santo a hacer lo que está bien (Lucas 11:13). Además, le rogamos que nos guíe para tomar buenas decisiones y que nos dé fuerzas para aguantar las dificultades (Santiago 1:5). Cuando pecamos, debemos suplicarle que nos perdone, teniendo en cuenta nuestra fe en el sacrificio de Cristo (Efesios 1:3, 7). Pero no oremos solo por nosotros, sino también por otras personas, como nuestros familiares o hermanos cristianos (Hechos 12:5; Colosenses 4:12).

*Dios escucha las oraciones que le dirigimos en cualquier ocasión

12 En nuestras oraciones debemos dar la máxima importancia a las cuestiones relacionadas con Jehová Dios. Tenemos razones de sobra para alabarlo y darle gracias de todo corazón por su gran bondad (1 Crónicas 29:10-13). En Mateo 6:9-13 encontramos la oración que Jesús dio como modelo. En ella se nos enseña a pedir que se santifique el nombre de Dios, es decir, que se trate como algo santo o sagrado. A continuación se pide que venga el Reino de Dios y que se haga la voluntad divina en la Tierra como se hace en el cielo. Notemos que Jesús incluye los asuntos personales después de mencionar estas cuestiones importantes relacionadas con Jehová. Si nosotros también dejamos que Dios ocupe el lugar más importante en nuestras oraciones, demostraremos que no estamos interesados solo en nuestro bienestar.

*¿Cuánto deben durar nuestras oraciones?

La Biblia no pone límites a la duración de las oraciones, sean privadas o públicas. Pueden ser cortas, como las que hacemos antes de comer, o largas, como cuando le abrimos el corazón a Jehová en privado (1 Samuel 1:12, 15). No obstante, Jesús condenó a los santurrones que hacían oraciones interminables para llamar la atención (Lucas 20:46, 47). Eso no impresiona a Jehová. Lo importante es orar con sinceridad. Por lo tanto, la duración de las oraciones dependerá de las necesidades y las circunstancias.

*¿Con qué frecuencia debemos orar?

La Biblia nos dice: “Oren de continuo”, “perseveren en la oración” y “oren incesantemente” (Mateo 26:41; Romanos 12:12; 1 Tesalonicenses 5:17). Eso no quiere decir que vamos a pasar las veinticuatro horas orando. Significa, más bien, que todos los días debemos ofrecer oraciones a Jehová para darle gracias por su bondad y para pedirle que nos guíe, consuele y dé fuerzas. ¡Qué bendición! Jehová nos permite orarle todas las veces que queramos y por tanto tiempo como deseemos. Si valoramos el privilegio de hablar con nuestro Padre celestial, encontraremos muchas ocasiones para hacerlo.

¿Por qué deberíamos terminar diciendo “amén”?

Esa palabra significa “así sea”, “ciertamente”. Hay ejemplos bíblicos que muestran que es conveniente finalizar las oraciones personales y públicas diciendo “amén”, 1 Crónicas 16:36; Salmo 41:13. Cuando decimos “amén” en privado, confirmamos que nuestras palabras han sido sinceras. Cuando lo decimos en público, sea en silencio o en voz alta, manifestamos que estamos de acuerdo con lo que se ha expresado, 1 Corintios 14:16

Fuente(s):

La Biblia.

Sitio oficial gratuito
http://watch002.securesites.net/s/bh/article_17.htm
http://watch002.securesites.net/s/20020908a/article_01.htm

http://espanol.answers.yahoo.com/question/index?qid=20111124083304AA3dOFq

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